Casa Ezequiel (Leon)


Casa Ezequiel se encuentra en una de las bocacalles que salen de la céntrica Plaza de la Inmaculada hacia la Calle Suero de Quiñones, muy próximo al Auditorio. A pesar de encontrarse a escasos 5 minutos andando del epicentro de la ciudad, no es una calle muy transitada, y si nadie te ha recomendado ir expresamente a este restaurante, suele pasar desapercibido.

Casa Ezequiel es un mix de cosas: bar de tapas, tienda de venta de embutidos y restaurante. Todo ello en un local no excesivamente grande, por lo que está todo junto sin separaciones. Eso es algo que no me gustó, porque estás cenando rodeado de gente que está de pie a tu lado tomando unos vinos. Según se entra por la puerta, tienen al lado izquierdo un mostrador para la venta de embutidos y a continuación la barra del bar, que llega hasta el fondo. El resto del local es el improvisado comedor, que tendrá sólo unas 8 mesas (imprescindible reservar para pillar una).

La especialidad de Casa Ezequiel es el embutido (jamón, cecina, chorizo, lomo, salchichón…), pues tienen fábrica de producción propia en la localidad de Villamanín (junto al puerto de Pajares). Allí tienen también otro restaurante, en el que he estado a finales de Noviembre, con motivo de unas jornadas gastronómicas de la matanza, que son excepcionales. Se tarta de un menú degustación por 20€ en el que te ponen todos los productos del cerdo: embutidos, carne entrecocida, morcilla, picadillo… Ésto es sólo el comienzo, porque cuando ya estás que revientas, te sacan el “segundo plato”: lechazo asado. Terminas con el postre, café, chupito y demás, y vuelves a León casi rodando!! No sé si estas jornadas las realizan también en el establecimiento de la capital.

Yo había ido a este local varias veces, pero sólo en plan vinos (ponen de tapa un bollito preñao caliente que está de muerte, y también una loncha de embutido con pan de hogaza), hasta que un día, viendo los manjares que salían de la cocina hacia las mesas del comedor, decidí que tenía que ir para probarlo, así que reservé para cenar un sábado.

Obviamos pedir el embutido, pues ya lo conocíamos de sobra, y la carta es bastante extensa. Me sorprendió que tuvieran bastantes platos de pescado, y nos inclinamos por tres raciones (éramos 2 personas): pulpo a la gallega, revuelto de oricios con queso de tetilla (foto) y fritos de rape. La comida estaba exquisita, especialmente el revuelto. Las raciones abundantes, salvo el rape, que parecía un poco escasa, pero la verdad es que acabamos llenísimos. Yo pedí de postre un sorbete de mango para bajar un poco la comida, que también estaba muy bueno.
También vimos que sacaban para otra mesa un solomillo de cerdo al horno (entero), que tenía una pinta estupenda.

En cuanto al precio, pagamos unos 60€ (para 2 personas), incluyendo una botella de vino blanco y cafés, pero bien. La verdad es que nos pusimos morados y estaba todo muy bueno. Lo incómodo es estar rodeado de gente mientras cenas. La camarera que nos atendió, la verdad súper atenta y muy agradable, a pesar de casi no poder pasar entre la gente para acercarse a las mesas a traer los platos (bendita paciencia, se lo tomaba con mucho humor).

En resumen, un sitio muy recomendable en cuanto a la comida y el tapeo, pero le falta espacio para poder separar la zona de comedor.

CONTACTO:

Dirección: Casa Ezequiel
C/ Roa De La Vega 4
24002 León
Teléfono: +34(987)172177
Fecha de la visita: Mayo 2008