Cuevas del Drach vs Cuevas dels Hams en Mallorca

Mallorca (especialmente las costas este y sur) está acribillada de cavernas creadas por la erosión, las olas o el drenaje de las aguas. Hay tantas, que los amantes de la espeleología siguen descubriendo nuevas cuevas. Sin duda las más famosas son las Cuevas del Drach, aunque os recomiendo visitar las Cuevas dels Hams, ambas en PortoCristo (Manacor).
Cuevas dels Hams, en Porto Cristo

 

Cuevas del Drach, un negocio de oro

La mañana comenzó con una enorme decepción: las Cuevas del Drach, que NO os recomiendo visitar. Para entenderlo, hay que saber que en Mallorca, el que descubre una cueva se convierte en su propietario, es decir, un negocio de oro, y cada empresa propietaria pone sus propias reglas (horarios, fotos, precios, duración de la visita, etc).
La entrada a las cuevas del Drach cuesta 11,50€, es una visita “guiada” (más bien acompañada, ya que nadie explica nada) y en grupo (hasta 600 personas). En 1 hora de duración hay que hacer un recorrido de 1200 metros (incluyendo 250 escaleras que descienden a 25 metros bajo tierra), y escuchar un concierto (totalmente a oscuras) de 20 minutos de duración en el Gran Lago Martel (uno de los lagos subterráneos más grandes del mundo).

 

En ese tiempo récord, el estresadísimo guía tiene que conseguir que todo el mundo baje al lago subterráneo para que dé tiempo a escuchar el concierto de música clásica y a abandonar las cuevas antes de que llegue el siguiente grupo. A esto hay que añadir que tienes la posibilidad de recorrer los últimos 100 metros navegando por el lago en unas pequeñas barcas, con el consiguiente tiempo de embarque y desembarque.
Resumiendo: NO ves las cuevas, cosa de la que se ocupan los “guías” azuzándote para que no te detengas en ningún punto, ni por supuesto, tomes fotografías. En mi opinión, una tomadura de pelo ya que sales de allí sin haber visto nada y con la sensación de haber sido tratada como al ganado.
¿Quizás deberían plantearse hacer “menos negocio” y ser un poco más “humanos”? Yo creo que SÍ.
Por cierto, no pongo ninguna foto porque están prohibidas, el que quiera verlas que pague la entrada o compre una postal en la tienda situada estratégicamente justo a la salida. Negocio redondo.

 

A pesar de ello, he de admitir que- por lo poco que pude observar- las cuevas en sí mismas son preciosas. Fueron exploradas científicamente por primera vez por Edouard Alfred Martel en 1896. Su nombre- Cuevas del Dragón en castellano- proviene de una antigua leyenda según la cual un dragón (drac) custodiaba la entrada.

Cuevas dels Hams

Con un enfado monumental por la experiencia, nos dirigimos a visitar las vecinas Cuevas dels Hams, una historia muy diferente. En Hams SÍ ves las cuevas, la visita es guiada con explicaciones, puedes detenerte para admirar la maravilla natural de sus estalactitas y estalagmitas (algunas con curiosas formas que parecen siluetas humanas), puedes tomar fotos (sin flash)… y la espectacularidad de las formaciones no tiene nada que envidiar a las del Drach.

 

La visita a las Cuevas dels Hams se compone de dos zonas: la Cueva Digital, donde se visualizan dos espectaculares montajes multimedia acerca de Julio Verne (uno de ellos proyectado sobre la propia roca), y la Cueva Clásica, donde se visitan12 salasen un recorrido de 850 metros. La iluminación de la cueva es espectacular, y en mi opinión, está muy lograda.
Las cuevas albergan también varios lagos subterráneos, siendo el más grande el llamado Mar de Venecia, en el que se proyecta un espectáculo audiovisual aderezado con música de Mozart (me encantó, muchísimo mejor que el del Drach). Como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo este vídeo:

Las Cuevas dels Hams se formaron hace millones de años a partir de un río subterráneo que desembocaba en el mar y fueron descubiertas accidentalmente por Pedro Caldentey en 1905. Se caracterizan por dos cosas: las formaciones ramificadas que se parecen a anzuelos (hams en mallorquín) de diversas tonalidades, y la existencia de unos curiosos crustáceos prehistóricos y ciegos que viven en los lagos.

 

Mi más sincero agradecimiento a Lorenzo Caldentey y a José Piña por las atenciones que recibimos en nuestra visita.

Las Cuevas Blancas de Porto Cristo

Al finalizar la visita a las cuevas nos acercamos a Porto Cristo, una aldea pesquera fundada en la Edad Media como puerto pesquero de Manacor. Su principal atractivo es el Paseo de la Sirena, un paseo arbolado que debe su nombre a la escultura de una sirena. Se halla frente al puerto, en el que hoy amarran embarcaciones deportivas, y una pequeña playa.
Puerto de Porto Cristo

 

Al final del paseo marítimo se hallan las Cuevas Blancas, un grupo de pequeñas cavernas habitadas por pescadores hasta el siglo XIX.
Cuevas Blancas, al final del paseo marítimo de Porto Cristo

 

Manacor y sus perlas

Tras dar una vuelta por PortoCristo fuimos a comer al Restaurante El Cruce (por recomendación de Dijuca), donde comimos muy bien y muy barato, típica cocina mallorquina.
Dedicamos la tarde a visitar Manacor, la segunda ciudad más importante de Mallorca, famosa por sus perlas cultivadas. La fábrica más famosa es Majorica (fundada por Eduard Heusch en 1902), que gustosamente recibe a cientos de turistas que desembarcan de sus autocares para ver una demostración, que finaliza con el consabido paso por la tienda.
Claustro de San Vicente Ferrer, en Manacor

 

Salvo la Iglesia de Ntra Sra Virgen de los Dolores, edificio neogótico de aspecto catedralicio, cuya torre se divisa desde toda la ciudad, Manacor me pareció una ciudad bastante fea, muy industrial (se dedica a la fabricación de muebles), y sin ningún atractivo turístico digno de mención.

Iglesia de Ntra Sra Virgen de los Dolores, Manacor

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