Día 2º, Lunes: Santa Lucía

La primera escala del crucero fue la isla de Santa Lucía. Llegamos al puerto de Castries (la capital) a las 9 de la mañana, y estaríamos allí hasta las 20h. Habíamos leído que hay gran facilidad para desplazarse y alquilar taxis, así que para ese día no habíamos contratado ninguna de las excursiones que ofrecían en el barco.


SANTA LUCIA:
  • Santa Lucía es una isla independiente perteneciente a la Mancomunidad Británica desde 1.979. Inicialmente estaba poblada por los indios Arawak, y fue descubierta por Cristóbal Colón en 1.499. Posee uno de los mejores puertos naturales del Caribe, y una ubicación céntrica con fácil acceso al resto de la región y a América del Norte. Como consecuencia de esta ubicación estratégica, franceses y británicos lucharon sin cesar por la posesión de la isla.
  • Santa Lucía forma parte del conjunto de islas de las Antillas Menores. Su capital es Castries. Tiene una población de 150.000 habitantes (60.000 habitan en la capital).
  • El idioma oficial es el inglés (aunque también se habla un francés criollo, el “potaois”) y la moneda el dólar caribeño (1 USD = 2,68 $ CO, 1€ = 3,40 $ CO). Admiten € directamente, pero ojo con el cambio que hacen.
  • La isla tiene 616 km2, 43 km de largo por 23 km de ancho. Un cordón montañoso central recorre la isla. Dos conos volcánicos en forma de torre sobre la costa suroccidental: Gros Piton (797 m) y Petit Piton (750 m), conocidos como los Pitons constituyen uno de los paisajes más famosos del Caribe, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
  • La isla tiene dos aeropuertos: el Aeropuerto Internacional de Hewanorra en Vieux Fort (a 64 km al sur de Castries), y el Aeropuerto George Charles, para vuelos entre las islas (a las afueras de Castries). 
  • Información sobre Santa Lucía:  Web de Turismo, Turismo en Santa Lucía, otra Guía de Santa Lucía, Publicación Tourist Guide, Castries,  Villa de Anse la Raye

LA EXCURSIÓN:

Nada más desembarcar, en el mismo Puerto de Castries se encuentra el Centro Comercial Pointe Serafine, repleto de tiendas libres de impuestos (principalmente joyerías, ya que lo típico aquí es comprar diamantes y esmeraldas, aunque también había los típicos souvenirs, pareos, artesanía local, ropa, etc). En este C.C. hay una oficina de información turística y multitud de stands de operadores turísticos que no paran de acosarte para ofrecerte excursiones turísticas la isla. Nos juntamos con otras personas y contratamos en Maximun Land & Sea Tours, la excursión más típica de la isla: La Soufriére por tierra y mar, de medio día de duración. Nos costó 55 USD.


A las 10h de la mañana embarcamos en una lancha rápida (unas 20 personas) que nos llevó en dirección sur hacia la ciudad de Soufriére (antigua capital de la isla), pasando por Canary Bay, la pequeña localidad de pescadores Anse la Raye, y Marigot Bay, con su exclusivo puerto deportivo y sus lujosos yates, antaño refugio de piratas. 

La lancha iba más despacio por estos lugares, para que pudiéramos verlos y tomar fotografías; también pudimos ver en todo su esplendor las famosas Pitons, los dos picos gemelos más emblemáticos de la isla, que son en realidad volcanes.



Desembarcamos en el embarcadero de Soufriére (hubo gente que fue por carretera, pero tardaron muchísimo más, es una ctra llena de curvas bastante mala) para tomar un minibús que nos llevaría a Sulfur Springs, el cráter del volcán, aún activo, que sigue emanando impresionantes vapores de azufre. También allí hay unas termas en las que puedes bañarte en las aguas azufradas (no había tiempo), y un pequeño mercadillo de artesanías.



Continuamos en el minibús hacia las cascadas Toraille Waterfall, rodeadas de un impresionante jardín botánico de exuberante vegetación. Allí hubo media hora de tiempo para quien quisiera darse un baño en la poza que se forma bajo la cascada. No nos bañamos, porque si no, no nos daba tiempo a ver el entorno (es lo que tienen las excursiones organizadas, siempre vas a la carrera y no puedes desviarte un ápice del programa establecido).


La siguiente escala fue un rato de relax en la Playa de Anse Chastanet, a unos 3 Km de Soufriére. Es una playa extensa, de arena fina aunque oscura, con aguas de color turquesa. Encaramado en la ladera cubierta de vegetación hay un hotel, y ésta es la playa que han montado para los clientes, por lo que había multitud de hamacas, tumbonas y sombrillas, aunque si querías usarlas había que pagar aparte; no obstante, la playa es de uso libre. También había un enorme chiringuito donde se podía tomar algo e incluso comer, a unos precios desorbitantes (una hamburguesa 10 USD), y una empresa de buceo con bombona (el Scuba Santa Lucia). Tras estar en la playa un rato y darnos un baño en las cálidas aguas caribeñas, emprendimos el regreso al puerto de Castries, donde finalizó nuestra excursión sobre las 15h.




VISITA A CASTRIES, LA CAPITAL.

Nos habíamos llevado unos bocatas que habíamos cogido del buffet del desayuno, y nos los habíamos comido en la playa, así que nada más regresar al puerto contratamos un taxi que nos llevara al centro de Castries, la actual capital de la isla construida en el siglo XVIII, que se encontraba a unos 20 minutos a pie del puerto ya que hay que bordear toda la bahía Bananes Bay. Eran más de las 15h y sólo teníamos un par de horas hasta que anocheciera, a pesar de que el barco no zarparía ese día hasta las 20h. No fue barato, nos cobró unos 10 USD por llevarnos al centro y volver a recogernos una hora más tarde para llevarnos de regreso a la terminal de cruceros.


Nos bajamos en la Derek Walcott Square, una gigantesca plaza ajardinada que constituye el centro de la ciudad, que lleva el nombre de un popular poeta de la ciudad ganador del Premio Nobel de Literatura en 1.992. En ella hay un templete de música, un monumento a los muertos de la guerra, y un árbol centenario  llamado Samaan Tree o Masaav Tree. 


En el lado sur de esta plaza se encuentra la calle Brazil, eminentemente comercial, con su arquitectura tradicional de madera y balcones enrejados; y por la parte posterior el edificio del Ayuntamiento.

Al oeste de la plaza, en Bourbon Str. se encuentra la Biblioteca Central, un bonito edificio de estilo colonial, y al este la Catedral católica de la Inmaculada Concepción, del siglo XIX, que me llamó la atención por su estructura metálica, su artesonado de madera y sus paredes enteramente revestidas de pinturas al fresco. 

Ya de regreso vimos el pintoresco y colorido Mercado, donde se pueden comprar frutas, verduras, carnes y artesanías (objetos de madera, cestería, tapices, etc).


Al llegar de nuevo a puerto, dimos una vuelta por el C.C. Pointe Serafine, y embarcamos de nuevo, para descansar un rato antes de la cena y el show nocturno. Fue un día muy intenso.







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