Escapada a Cangas de Morrazo (Rías Baixas)

Este fin de semana hice una breve escapada a Cangas de Morrazo, por gentileza de la Asociación de Hostelería del Morrazo. A pesar de sus múltiples atractivos (naturaleza, patrimonio, excelente gastronomía…), la Península del Morrazo es una gran desconocida. Pertenece a la provincia de Pontevedra y está situada en las Rías Baixas (entre las rías de Vigo y Aldán), comunicada con Vigo por el Puente de Rande.
Cangas de Morrazo y la playa de Rodeira

He aquí el relato de mi escapada de fin de semana:
VIERNES:
Acompañada de una amiga, salimos hacia Cangas de Morrazo el viernes a mediodía. Nos separaban algo más de 400 Km, que la verdad, a 110 km/h se hicieron pesadísimos, llegando a Cangas a última hora de la tarde. Nos alojamos en la Casa La Garita, un precioso establecimiento rural situado en uno de los extremos de la Playa de Rodeira.
Nuestra habitación, Casa Rural La Garita
La casa se encuentra en un alto, ofreciendo unas vistas espectaculares sobre la playa y la ría de Vigo. Es bastante grande, ya que es de uso compartido: un ala es la vivienda de sus propietarios, y otra es la destinada a alojamiento rural. Está decorada con muy buen gusto, y rodeada de jardines, en los que también hay un mini-golf. Enseguida salió Jesús a recibirnos, nos enseñó la casa y nos recomendó un sitio para cenar.
Almejas a la marinera, Casa Eladio

Tras acomodarnos y conversar un rato, salimos a dar una vuelta por Cangas y su puerto. Luego, siguiendo el consejo de Jesús, fuimos a cenar a Casa Eladio. Es un restaurante tradicional, tipo mesón. Cenamos bastante bien, a base de raciones para compartir (las almejas a la marinera estaban de muerte, las mejores que he probado). Al salir del restaurante estaba lloviendo a mares, así que regresamos a la casa rural.
SÁBADO:
Cuando nos levantamos, teníamos el desayuno preparado: café, leche, zumo de naranja recién exprimido, magdalenas, filloas y tostadas de pan calentito. Luego dedicamos la mañana a visitar el pueblo de Cangas de Morrazo.
Capilla del Hospital
Aparcamos junto al Ayuntamiento, dimos un paseo al borde de la ría, por los nuevos Jardines do Señal, hasta llegar a la Capilla del Hospital, que guarda entre sus muros una curiosa historia. No pudimos resistirnos a entrar al Mercado de Abastos para ver al natural las materias primas de la gastronomía gallega, y desde allí nos adentramos de lleno en el casco histórico por la Rúa Real, viendo sus casonas señoriales, con blasones, grandes balcones y galerías acristaladas.
Rúa Real, casco histórico de Cangas
Hacia la mitad del recorrido, la calle se ensancha formando una plazoleta donde se halla la estatua ecuestre de Santiago Apóstol y la oficina de turismo. Frente a ella, la imponente Iglesia de Santiago, Ex-Colegiata, que entramos a visitar, no sin tener un pequeño altercado con una señora que se puso echa una furia por vernos tomar fotografías, acusándonos de querer ir después a robar al templo. En ningún sitio indicaba prohibición, y luego nos contaron que la señora no estaba “muy cuerda”.
Iglesia ex-Colegiata de Santiago
Regresamos por el Paseo Castelao hasta el Hotel Airiños, donde habíamos quedado a las 12h con Fernando, su director. En recepción conocimos también a Pablo. Nos tomamos un café con Fernando mientras nos explicaba detalladamente todo lo que no debíamos perdernos de los alrededores. Antes de partir nos hizo una breve visita guiada por la Alameda Soage, explicándonos el significado de las diferentes estatuas y de la famosa estación meteorológica. Se le nota al hablar que es un apasionado de Cangas, vive cada palabra y es un placer escucharle.
Monumento a José Félix Soage Vilariño, obra de Francisco Asorey
Siguiendo sus consejos, nos encaminamos hacia Hío, haciendo una breve parada en el Mirador de San Roque (donde se hallan la Ermita y el Monte homónimos), desde donde se pueden contemplar unas vistas increíbles de todo Cangas y de la ría de Vigo.
Ermita de San Roque, parroquia de Doade
Ya en la parroquia de O Hío, lo primero que sorprende son las espectaculares vistas que hay- desde el mismo aparcamiento- sobre la ría de Aldán. Pero mucho más su conjunto monumental, formado por el impresionante Cruceiro, la iglesia románica de San Andrés, y la Casa Rectoral.
La Iglesia de San Andrés, frente al Cruceiro de Hío
El Cruceiro de Hío es una auténtica obra maestra de cantería, cumbre del arte popular en Galicia. Realizado en una sola pieza por el escultor pontevedrés Ignacio Cerviño en 1.872, muestra una excelente labra y una rica ornamentación llena de simbolismo iconográfico que merece la pena ver en detalle.
El Cruceiro de Hío
Lamentablemente, la copiosa e incesante lluvia no nos permitía apreciar bien todos sus detalles, y las fotografías que tomé no le hacen justicia. Además, tuve la “mala pata” de tropezar y fastidiarme un tobillo. Ante el panorama, decidimos darnos un pequeño “homenaje”, así que fuimos a comer al Hotel Restaurante Doade (recomendado por Michelín): Unos riquísimos chipironcitos encebollados, unas extraordinarias cigalas a la plancha, un insuperable rey al horno, acompañado de un buen Alvariño y de unas filloas de postre, bien valieron un cubierto de 60€.
Rey al horno, Restaurante Doade
Por la tarde, y a pesar de que seguía lloviendo a cántaros, nos animamos a hacer la Ruta por la Costa da Vela. Subimos al mirador O Facho, desde donde se puede contemplar una preciosa panorámica de la Costa da Vela y de sus acantilados, así como de la Isla de Ons y las Cíes, que parecen tan cercanas que casi puedes llegar a nado.
Acantilados de Costa da Vela
En el mirador se acaba la carretera y comienza una senda de tierra, que discurre bordeando la costa, y atraviesa un pinar hasta alcanzar la Playa de Melide. Conviene aparcar al final del pinar y emprender una ruta a pie que baja hasta Cabo Home (donde se encuentra el faro blanco) y Cabo Pequeño (faro rojo). Desde ahí, otro sendero recorre tres de las playas más bonitas de la península del Morrazo: la Playa de Barra (nudista), la Playa de Viñó y la Playa de Nerga.
Cabo Home y el faro blanco, con las Cíes al fondo
Tras la excursión, regresamos a Cangas, nos tomamos algo en una terraza, y regresamos a la casa rural a descansar un rato antes de la cena. Salimos de nuevo a cenar a un sitio que nos recomendaron con creces: Restaurante O Bruño. Razón tenían, pues me encantó, por varias razones: a) inmejorable trato y atención, b) excelentes materias primas, c) inmejorable relación calidad-precio, d) unas vistas espectaculares de la ría desde las amplias cristaleras del comedor.
Cenamos un bruño, en el Restaurante O Bruño
Después de cenar, asistimos al concierto del cantautor Ricardo Parada en el Hotel Airiños, donde nos tomamos una copa acompañadas de Fernando mientras charlamos un buen rato.
Concierto de Ricardo Parada en el Hotel Airiños
DOMINGO:
El plan era acercarnos a Pontevedra, pero lamentablemente, mi pie dijo “hasta aquí hemos llegado” y no podía dar un paso, así que tuvimos que regresar anticipadamente a casa. No obstante, he prometido volver a Cangas para terminar la visita turística a la península del Morrazo; hay muchos más lugares por conocer, y además tengo pendiente una visita a Merchi y Fran, del Hotel Rodeiramar  🙂
O Reloxo, estación meteorológica de Cangas do Morrazo