Reseña del Hotel Esturión (Iguazú, Argentina)

Estuve alojada en el Hotel Esturión en Noviembre de 2005, 2 noches. El hotel venía incluido en nuestro programa de viaje, que fue un circuito por toda Argentina. Aquí iniciamos el circuito, y la verdad es que me había hecho otra idea, pues el hotel no es para tanto, a juzgar por su página oficial en la que parece todo muy chulo, incluso lujoso, en la realidad no tuve esa apreciación.
Nuestra habitación, doble, era amplia (bueno, tampoco para tirar cohetes, pero de un tamaño normal y razonable), con dos camas, pero viendo las fotos que tienen en la web oficial del hotel, no se parecía en nada la verdad. Su apariencia general era un poco cutre, al tener un mobiliario un tanto desfasado, con cabeceros tipo mimbre trenzado, un armario empotrado, tv y minibar. La cama sí que era cómoda, con colchón durito, de los que a mí me gustan, aunque después del interminable viaje León-Barajas-Buenos Aires-Iguazú creo que habría dormido hasta de pie, jeje. Eso sí, la limpieza impecable. El cuarto de baño, corriente, con sus piezas básicas y bañera, con cortina, y algún sobrecito de gel y demás. Las habitaciones disponen de aire acondicionado, prácticamente obligado, porque vaya bochorno hacía, pero la instalación un tanto obsoleta.
Teníamos una terraza (no tan limpia) con un par de sillas de estas de plástico algo ennegrecidas, y un macetero en el que había alguna planta chuchurrida, en el que curiosamente había anidado una paloma y tenía allí a sus polluelos. Nuestra habitación daba a la parte posterior del hotel, por lo que teníamos vistas muy bonitas a la vegetación y al Río Iguazú, aunque ese año había llovido mucho y a causa de las riadas venía con agua de color chocolate. Por tanto, las habitaciones muy tranquilas y sin ningún ruido (tampoco de tráfico pues el hotel está algo apartado de la ciudad).
En cuanto al edificio, tenía 2 o 3 alturas, de construcción tradicional con fachada enfoscada en color blanco. Las zonas comunes sí que parecían un tanto más agradables y mejor conservadas, utilizando madera oscura en los techos y en la decoración, y la recepción con espacios abiertos, donde nos atendieron bien, con amabilidad, y nos dieron indicaciones sobre cómo ir a ver el orquidiario y las Minas de Wanda (excursiones que no teníamos concertadas en el paquete).
Los restaurantes no los probé, ni tampoco el servicio de habitaciones. Únicamente desayuné en el hotel, era tipo buffet, en el que había bastante variedad de alimentos: distintos zumos, café y té, bollería, tostadas, diferentes tipos de pan, huevos y revueltos, embutidos, frutas tropicales todo en perfecto estado y muy rico. El hotel dispone de una piscina exterior con hamacas, donde hay también un bar-cafetería, donde se puede tomar algún sándwich, bebidas y helados. Según la web también tiene cancha de tenis, pero yo no la vi.
No disponía de ordenadores públicos ni conexión a Internet, cosa que después ví que era algo básico y gratuito en el resto de hoteles en los que estuve en el país.
En cuanto a la ubicación, el hotel está en un lugar tranquilo, a las afueras del centro de la ciudad, donde no hay nada de tráfico ni trasiego de gente, en una calle bastante solitaria. Pero se puede ir a pie al centro de la ciudad, que está simplemente bajando una calle, un tanto larga, eso sí, a unos 10-15 minutos andando. Puerto Iguazú me pareció algo cutre, el centro es una calle (carretera) principal en la que hay algún restaurante y comercio, pero nada interesante ni típico para comprar; las tiendas son más bien para subsistencia de sus habitantes.
Vamos, que el pueblo no tiene nada especial, simplemente es el punto de partida para la excursión al principal atractivo turístico: las Cataratas de Iguazú. También se puede ver un orquidiario, en el mismo pueblo (aunque cuesta encontrarlo), al que se puede ir a pie; y hacer una excursión de medio día de duración a las minas de Wanda, donde se ven las geodas a flor de tierra.
En la puerta del hotel hay una pequeña caseta de alquiler de ‘remises’ con precios bastante económicos (mucho más que si se elige una excursión organizada del hotel), donde contratamos el servicio de ‘taxi particular’, acordando el precio anticipadamente por horas, que nos llevó a Wanda (allí espera y luego te trae de regreso al hotel). El taxista superamable, nos hizo de guía turístico, explicándonos las cosas que veíamos por el camino, incluso paró en una plantación de mate y nos explicó sus particularidades.
DATOS:
Estrellas: 4
Dirección: Av. Tres Fronteras, 650
3370 Puerto Iguazú
Teléfono: +54(3757)420100
Fax: +54(3757)421468
Web: Página web