Hotel A Mariña (Cambados)

Un infierno ruidoso

Pernocté en este hotel una sóla noche (menos mal…) el fin de semana pasado, puente del Pilar. Su elección fue casual, ya que con motivo de la feria del marisco del cercano O Grove, no había plazas hoteleras disponibles en toda la zona de las Rías Baixas, a pesar de haber reservado con 3 meses de antelación, así que tuve que coger una noche en cada sitio y donde pude… entre ellas ésta de Cambados.

El hotel no está mal, bastante cuidado y sobre todo limpio, con equipamiento y mobiliario acorde a su categoría (2 estrellas). Sin embargo, no logré pegar ojo, las paredes son de papel y durante toda la noche y desde tempranas horas de la mañana se oía el trasiego de gente, ruidos y voces (el hotel estaba completo, con un grupo tipo Inserso que iba a la feria).

Está bien situado, en la zona alta del pueblo, pero en 5-10 minutos a pie se llega a cualquier lugar de interés. La calle es muy tranquila y se aparca cómodamente, a pesar de los múltiples vados existentes.

Teníamos incluido el desayuno, que era nefasto: variedad CERO en un mal llamado “buffet” que empezaron a retirar antes de la hora estipulada.

El precio aceptable (50€ la habitación doble), pero la reserva la hice con mucha antelación y no directamente al hotel, sino a través de una página de internet con “oferta”. Pero no lo vale, hubiera descansado más durmiendo en mi coche en plan indigente :S

Habitación:

Nos dieron la habitación 211, al final del pasillo de la segunda planta. Al entrar, la primera impresión fue buena pues la habitación era inmensa. El mobiliario sencillo (no se pueden pedir peras al olmo, es un 2 estrellas…) y con el equipamiento básico: cama matrimonial (que por cierto, no había pedido), una pequeña cómoda con cajones que hacía las veces de escritorio, armario empotrado, y una tv pequeña colgada sobre un soporte excesivamente alto. Destacar un feísimo detalle: la tv no tenía mando a distancia, y salvo que te subieras a la silla, no llegabas a los mandos. El mando te lo daban en recepción, previo abono de 6€, de los que te devolvían sólo 3€ al entregar de nuevo el mando; es decir, por el uso del mando de la tv te cobraban 3€.

Los muebles eran muy corrientes, pero la cama cómoda. El suelo era de cerámica, había persiana (y no ese foscurit que odio), radiadores para calefacción central (sin encender, aunque tampoco hacía falta) y teléfono. Eso sí, todo muy limpio y ordenado, diseño normalito pero correcto. Teníamos una pequeña terraza-balcón que daba a la fachada, desde donde se veía el pazo de Ulloa (que está justo en la esquina). Por lo demás, no hay más vistas que las casas del pueblo y las múltiples grúas de nueva construcción.

El baño era algo más cutre. Lo peor la bañera, que estaba totalmente abollada y hundida en una zona, quedándose ahí el agua estancada, lo que causaba la aparición de un cerco de color amarillento a su alrededor que daba aspecto de suciedad (ver la foto). La grifería no era monomando, y la de la bañera iba muy dura, por lo que no había forma de mezclar el agua a la temperatura deseada. Otra de las cosas que odio son las cortinas en las bañeras/duchas. Las amenities inexistentes, únicamente un jaboncito.

Instalaciones generales del hotel:

La apariencia general del hotel es buena, construcción típica de la zona, tres alturas, con fachada de piedra abujardada y barandas de forja en los balcones corridos que bordean todo el edificio. Hay tres escalones para acceder a recepción, y también una rampa lateral.

El pequeño mostrador de recepción es una horterada para mi gusto, decorado con una especie de pintura mural. La entrada es un pasillo, encontrándonos a la derecha el mostrador, ascensor y escalera; y a la izquierda dos amplios salones (cafetería y comedor) y una pequeña capilla con una Virgen (algo que me resultó curioso). Todo el suelo de mármol, y la pintura en un tono amarillo cálido. La cafetería abre en horario limitado (a partir de las 12 de la mañana).

El trato del personal de recepción, simplemente normal y metódico. Hizo el checking y nos dio la llave de la habitación (llave a la antigua usanza, no de tarjeta) indicándonos el horario del desayuno (de 8.30 a 10.00h).

La noche fue una odisea, las paredes son de papel, se oye absolutamente todo y era imposible pegar ojo. Como el hotel estaba completo por un grupo, el trasiego de gente, las voces y el ruido fue un infierno durante toda la noche. Cuando yo me acosté serían cerca de las 2 de la madrugada, pero aún más tarde llegaba gente hablando y riéndose por los pasillos sin ningún tipo de decoro, y lo mismo ocurrió al punto de la mañana con todo el jaleo de maletas y la salida de todos a la vez a la hora que tuvieran estipulada (vamos, que yo me levanté por aburrimiento a las 8.30 y ya se habían ido todos al comedor…). O sea, que dormí nada y menos, por un lado la insonorización nula, y por otro, la educación y respeto de la gente menos. Lo que fue el colmo es que por la noche, cuando parece todo se calmó un poco y podría dormir al fin… empecé a oir los gemidos de la habitación contigua!!! La verdad es que hay muchas anécdotas y chistes sobre el tema, pero no me había pasado nunca y me dio hasta la risa…

Comidas y Bebidas:

Como no habíamos pegado ojo y no teníamos prisa bajamos a desayunar a última hora, sobre las 9.45h. El pesado grupo al fin se había ido, y estábamos solos en el comedor, pero cual fue nuestra sorpresa al ver que ya estaban retirando la comida del supuesto buffet, que consistía en: mini-croissant (malísimos por cierto), magdalenas (que no probé porque la pinta lo decía todo), sobaos y pan del día con mantequilla y mermelada. En cuanto a las bebidas, las típicas: café (aguado y malísimo), leche (de auténtica vaca) y zumo (de bote). Al vernos ni siquiera dejaron de recoger, siguieron con lo suyo, montando las mesas para la comida del siguiente grupo que llegaría más tarde. Únicamente una señora nos dijo que si queríamos nos volvía a enchufar la tostadora de pan, pero que tardaría en calentar… Vamos, que desayunamos en condiciones nada más salir por la puerta en una cafetería.

El restaurante era bastante grande, con mesas y sillas amplias y de madera, tipo mesón. Había máquina de aire acondicionado.

Ubicación y Alrededores:

Dado que Cambados no es muy grande, puede considerarse que el hotel está bien situado, sin estar en el mismo centro, pero pudiendo llegar a cualquier lugar de interés en 5-10 minutos a pie. Se encuentra en el casco antiguo de la parte alta del pueblo, junto al pazo de Ulloa y la iglesia parroquial (ex-convento de San Francisco). Muy próximo, siguiendo la calle hacia arriba se encuentra el museo etnográfico del vino, las ruinas de Santa Mariña (monumento nacional) y el mirador A Pastora.

Hacia la parte baja, el paseo marítimo, la expo Salnés y la Plaza Fefiñans (con el palacio del mismo nombre y la iglesia de San Benito), y toda la zona de restaurantes, bares y terrazas.

DATOS:

Estrellas: 2
Dirección: Rúa Os pazos, 6 – 8
36630 Cambados
Teléfono: +34(986)543397
Fax: +34(986)531908