Opinion del Lagar El Fugitivo, en Gijon

Estuve en una espicha en el Lagar El Fugitivo con motivo de una quedada. Se encuentra a las afueras de Gijón, en la carretera de Pola de Siero, así que hay que ir obligatoriamente en coche, queda a mano izquierda en la misma carretera, y se ve bien por los rótulos en la fachada.

La primera impresión al entrar en el local es bastante cutre. Es enorme, y no debía haber calefacción porque yo estaba congelada y no conseguía quitarme el abrigo. Tiene dos puertas de entrada, y tiene enormes barriles de sidra y multitud de mesas del año de la polca, de las de Sintasol de toda la vida, con sillas del mismo estilo, bastante incómodas. Al fondo tiene un pequeño escenario donde por la noche un señor (que tenía una pinta digno de ver) ameniza la velada con una actuación en la que cantaba canciones tipo Manolo Escobar.

El restaurante sólo abre los fines de semana. Nosotros fuimos un sábado a mediodía, y teníamos todo el lagar reservado para nosotros solos. Primeramente tomamos un aperitivo de pie, compuesto por fritos de calamares, croquetas, embutido, etc, acompañado de sidra. Luego pasamos a sentarnos en las mesas. Nuestro menú era ya preestablecido, según lo que habían encargado los organizadores del evento: paella o fabada de primero, y cabrito asado o lenguado relleno de marisco de segundo. La verdad es que la comida estaba buenísima, especialmente el lenguado, y los entendidos decían que la fabada era excepcional. El restaurante tiene una parrilla enorme donde hacen todo tipo de carne a la brasa, siendo las costillas con chumichurri lo famoso del lugar, pero para tanta gente simultáneamente no pudieron ponérnoslas.

Luego estuvimos allí toda la tarde, ya que teníamos toda la sidra que quisiéramos durante todo el tiempo, y los organizadores habían contratado animación y una orquesta (independiente a la actuación del propio local, que es sólo por la noche).

ESPICHA A RITMO DE PASODOBLE

Estuvimos hasta la noche, en que tuvimos un picoteo de cena. A esa hora ya se empezó a llenar el local con público en general. La mayoría eran personas de 60 años para arriba, que iban a cenar mientras veían la actuación que empezó a las 22h. Bueno, era para morirse de la risa, el cantante era un señorín bajito, con una pinta que parecía sacado de un programa cómico (y no es que fuera disfrazado), y cantaba desafinando muchísimo canciones de Manolo Escobar, rumbas de Peret, pasodobles, etc. Casi salgo corriendo!! Pero pasamos unas risas.

El servicio del Lagar El Fugitivo fue genial, nos trataron estupendamente, atendían todas nuestras peticiones (aunque no estuvieran contratadas), traían comida por si queríamos repetir, e incluso nos enseñaron el interior del lagar y cómo hacen la sidra, ya que es uno de los mayores productores de sidra natural asturiana, con más de 3 millones de litros anuales, así como achampanada, y pertenece al grupo de Champanera de Villaviciosa.

En cuanto al precio, nosotros pagamos 40€ por todo el día, incluyendo la espicha, la comida y la cena (y el alquiler del local durante la mayor parte del día). Me pareció baratísimo, pero claro, esto era un acuerdo ya preestablecido, no sé lo que costará a precios normales, pero no me pega un sitio caro.

A pesar de todo, yo no creo que vuelva porque ese ambientillo que había no me va en absoluto. Pero tanto la comida como el trato fueron muy buenos, todo hay que decirlo.

CONTACTO:

Dirección: Iglesia de Abajo, s/n – Vega
33391 Gijón
Teléfono: +34(98)5136127
Horario: Abre sólo los sábados por la noche y domingos a mediodía. La actuación es a las 22h.
Fecha de mi estancia: Mayo 2008