Qué ver en Lanzarote en un día

El primer destino del minubetrip 7 días 7 islas Canarias fue Lanzarote, “la isla de fuego”,  que visitamos a contrarreloj en un solo día.
Las montañas de fuego de Timanfaya, en Lanzarote

Las montañas de fuego de Timanfaya, en Lanzarote

Lanzarote es la isla más antigua del archipiélago canario y la menos montañosa, aunque posee más de 100 volcanes. Cuenta con 13 Espacios Naturales Protegidos (más del 40% de la superficie de la isla), entre los que destaca especialmente el Parque Nacional de Timanfaya. En 1993 fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, algo con lo que la peculiar arquitectura sostenible y respetuosa con el medio ambiente del célebre arquitecto César Manrique tuvo mucho que ver.

Aeropuerto de Lanzarote

Llegamos directamente desde Madrid en un vuelo de Air Europa, con un pequeño incidente con nuestro equipaje: nos faltaron 2 maletas, que la compañía aérea envió en el siguiente vuelo y nos entregó directamente en el hotel Costa Calero, donde pernoctamos.

El jardín de cactus

En nuestro tour de un día por Lanzarote visitamos los enclaves más importantes, aunque es una isla con mucho que ver, y nos faltó tiempo. Comenzamos por el Jardín de Cactus, en Guatiza (Teguise), formado por 7.200 ejemplares de más de 1.100 especies distintas de cactus (de las más variadas formas y tamaños) procedentes de diferentes partes del mundo.

Jardín de cactus

Los cactus se disponen en bancales formando una especie de gran anfiteatro realizado con piedra volcánica. Realmente es un sitio espectacular y lleva el inconfundible sello de César Manrique, que puede observarse en el diseño de la cafetería, la tienda de souvenirs, y el molino de viento.

Los Jameos del Agua y sus curiosos “bichitos”

A continuación nos dirigimos a los Jameos del Agua, el primer Centro de Arte, Cultura y Turismo creado por César Manrique y uno de los espacios protegidos de Lanzarote, al estar incluido dentro del Parque Natural y Malpaís del Volcán de La Corona, en el municipio de Haría. Un “jameo” es una gran cueva al aire libre formada por el desplome del techo de un tubo volcánico debido a la explosión por los gases acumulados. El túnel formado por la erupción del Volcán de la Corona es uno de los más largos del mundo (más de 6 Km de longitud) que discurre desde el cráter del volcán hasta adentrarse en el mar en un tramo submarino de 1,5 Km denominado Túnel de la Atlántida.

Túnel y laguna, Jameos del Agua

Tras rebasar la taquilla se baja una escalera de caracol de piedra volcánica entre frondosa vegetación para acceder al Jameo Chico, una cueva sin techo en la que se ha instalado un agradable restaurante – cafetería. La visita continúa atravesando un túnel que bordea una laguna interior de aguas transparentes (originada por filtración del agua del mar) donde habitan unos diminutos cangrejos blancos y ciegos, únicos en el mundo, llamados Jameitos. Al otro lado del túnel se halla el Jameo Grande (100 metros de largo por 30 de ancho), con una espectacular piscina y un auditorio.

Jameos del Agua: jameo grande

Mirador del Río

La tercera parada de nuestra visita a Lanzarote en un día fue el Mirador del Río, situado en lo alto del Risco de Famara. Desde sus 474 m de altitud se contemplan unas vistas espectaculares del Parque Natural del Archipiélago Chinijo -formado por las islas de la Graciosa, Montaña Clara, Alegranza, Roque del Este y Roque del Oeste-, así como de las escarpadas cumbres de Famara y de las Salinas de Guza (las más antiguas de la isla, explotadas desde la época romana).

La isla de la Graciosa, desde el Mirador del Río

El mirador es otra de las obras de César Manrique, que, para camuflarlo con el entorno, excavó la roca de la cumbre de Famara construyendo en la hondonada un restaurante que dispone de varias terrazas y ventanales desde los cuales se puede contemplar la impresionante panorámica.

Mirador del Río, diseño de César Manrique

Timanfaya, la montaña de fuego

La última visita de la mañana fue el Parque Nacional de Timanfaya, un desolador paisaje volcánico que conquista por su originalidad y belleza en el que se entremezclan tonalidades negras y rojizas de lapillis y arenas, con otras más oscuras de las lavas basálticas, todo ello salpicado de manchas de diferentes colores pertenecientes a las numerosas especies liquénicas.

Parque Nacional de Timanfaya

Conocido como la Montaña de Fuego, este insólito paraje es el resultado de un conjunto de sucesivas erupciones volcánicas acaecidas durante los siglos XVIII y XIX que cambiaron drásticamente la morfología de la isla dejando sepultada 1/4 parte de la misma bajo un grueso manto de lava y ceniza.

Ruta de los Volcanes, Timanfaya

Una de las particularidades de Timanfaya es que las cámaras de magma se hallan muy cercanas a la superficie, llegando a alcanzarse los 600º C a menos de 10 metros de profundidad. Comimos en el Restaurante El Diablo, dentro del Parque Nacional, cuya particularidad es que hacen la carne utilizando precisamente este calor, a las brasas del volcán.

Restaurante El Diablo, cocina con el calor que emana del volcán

La única forma posible de visitar Timanfaya es un breve paseo a lomos de un camello o realizando la denominada Ruta de los Volcanes, un recorrido de 14 Km en autobús con locuciones explicativas (dura unos 40 minutos). Realizamos esta última, aunque a ninguno nos gustó demasiado la idea de no poder bajarnos del bus para caminar sobre la lava petrificada y tomar fotografías.

Al finalizar el recorrido se realizan dos demostraciones para observar la actividad volcánica que sigue manteniendo: a) ver cómo un cubo de agua derramada en el interior de unos agujeros en el suelo se transforma en una especie de géiser; b) observar cómo un poco de hierba seca se prende fuego en un espectacular llamarada a los pocos segundos.

Demostración de la actividad volcánica de Timanfaya

Los Hervideros

Tras la comida nos dirigimos a Los Hervideros, un conjunto de cuevas formadas por las corrientes de lava volcánica que se solidificó al llegar al océano y que han sido moldeadas por la erosión de las mareas. El fuerte oleaje hace que el agua del mar ascienda por las cavidades de las rocas varios metros de altura provocando un efecto similar al que se produce al hervir el agua (de ahí su nombre).

Los Hervideros

Laguna de los Clicos

Por último, nos acercamos a la Laguna Verde o Charco de los Clicos, junto al pueblo de pescadores de El Golfo. La laguna está formada por agua salada procedente de las filtraciones del agua del mar, pero lo más sorprendente es que es en realidad el cráter de un volcán de forma semicircular y varios metros de profundidad. En este lugar hay un gran contraste de colores: el azul del mar, tierras rojizas, negras y amarillas, y el color verduzco de la laguna, que se debe a la presencia de algas marinas.

Laguna Verde o Charco de los Clicos

Tras un largo e intenso día de excursión por Lanzarote nos alojamos en el Hotel Costa Calero, en Puerto Calero, un magnífico hotel de 4 estrellas con 324 habitaciones y un moderno centro de talasoterapia, rodeado de unos espectaculares jardines de 27.000 m2. Pena no haberlo podido disfrutar un poco…

Habitación del hotel Costa Calero

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