Plaza de Guzmán El Bueno (León)

Si no te gusta León… ¡pá la estación!

Si venís a León, seguro pasaréis por esta plaza, sobre todo si habéis utilizado el tren o al autobús para llegar, ya que es el punto de entrada a la ciudad desde ambas estaciones.

La plaza tiene mucho tráfico, con cuatro carriles de circulación.
– Cruzándola en sentido norte (a espaldas de la estatua) da acceso directamente a la avenida principal de la ciudad, Ordoño II (en la que se encuentran el Ayuntamiento, los principales comercios y entidades bancarias). Al final de Ordoño se encuentra la plaza de Santo Domingo y la peatonal Calle Ancha, que sube hasta la Catedral y el casco antiguo.

– Al sur de la plaza se encuentra el Puente de los Leones, que cruza el río Bernesga, y da acceso a las estaciones de tren, y autobuses, así como al enlace con la autovía de circunvalación de la ciudad, LE-30.

– Al este se encuentra el Paseo de Papalaguinda (donde se instala el rastro de los domingos), que finaliza en la Plaza de Toros, y conforma la salida o entrada de la ciudad hacia Benavente y el aeropuerto de La Virgen del Camino.

– Al oeste se halla el elegante Paseo de La Condesa, por el que accederemos al Parador de San Marcos, y a la zona de Eras de Renueva, donde se encuentran el Musac y el Auditorio.

Esta plaza está formada por una fuente con cascadas dispuestas en cuatro niveles, y coronada por la estatua de Guzmán El Bueno, que se reige sobre un alto pedestal de planta cuadrada. Todo ello rodeado de centros de flores de varios colores haciendo bonitas composiciones. Lo más destacable es la estatua de Guzmán, realizada en bronce en 1.894, que tiene un escudo en su mano derecha y un puñal en la izquierda, en actitud de arrojarlo al enemigo.

Recuerdo (cuando mi hermana y yo éramos pequeñas) que al pasar en coche por aquí, mi padre decía: “si no te gusta León…” y nosotras desde el asiento de atrás contestábamos “a la estación!!” Y es que la estatua parece estar señalando con su puñal el puente de los leones (donde se encuentra la estación), y por ello los leoneses tenemos ese dicho popular.

La verdad es que a pesar de ser una plaza muy transitada, he pasado mil veces por ella y no le he prestado excesiva atención, pero el personaje de Guzmán el Bueno tiene su historia y la estatua tiene su por qué. Guzmán nació en León en 1.256, y fue el encargado de defender Tarifa (bajo las órdenes del rey leonés Sancho IV) contra las tropas musulmanas del infante Don Juan. Como ofrecía mucha resistencia, los musulmanes raptaron al hijo de Guzmán, y le chantajearon: debía darse por vencido o matarían al niño. Ante el dilema, Guzmán optó por la patria, dejando sacrificar a su hijo. Se le apodó “el Bueno” porque daba pan y alimentos a los pobres en época de hambruna.

El pedestal tiene una serie de inscripciones con frases que dijo Guzmán: “Los buenos caballeros ni compran ni venden la victoria”, “No engendré yo hijo para que fuese contra mi tierra” y “Ca, justo es que el que fue la bondad, tenga el nombre de Bueno.”

No es muy fácil de observar con detenimiento por el tráfico, ya que la plaza está hecha a modo de glorieta, no apta para peatones. Lo mejor es que si queréis verla bien, os acerquéis un domingo ya que se encontrará semi cortada al tráfico con motivo del rastro dominical.