15 cosas que deberías hacer en un fin de semana en la Sierra de Cádiz

La Sierra de Cádiz es un destino sorprendente y único que bien merece la pena conocer, no solo por su naturaleza, sino también por su ruta de los Pueblos Blancos y su exquisita gastronomía. Y es que la sierra gaditana es puro contraste: agrestes gargantas y barrancos, bosques de frondosidad inesperada, riachuelos, olivares, parajes montañosos y, por supuesto, esos pueblos de herencia andalusí, que deslumbran con sus casas encaladas y balcones llenos de flores.

Panorámica de la Sierra de Cádiz

Panorámica de la Sierra de Cádiz

Para que te hagas una idea de la riqueza natural de la Sierra de Cádiz, aquí destacan dos espacios protegidos de gran valor ecológico: la Sierra de Grazalema (declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO), con su particular microclima de altísima pluviosidad, y el Parque Natural de los Alcornocales, uno de los más grandes del mundo. ¡Parece imposible encontrar un paisaje tan verde a tan poca distancia de la costa!

Si la naturaleza asombra, la historia, la cultura y los secretos que guarda la Sierra de Cádiz hacen que descubrirla sea una aventura apasionante. Podrás ver vestigios que dan fe de la presencia de los distintos pueblos que han dejado aquí su huella, desde asentamientos ibéricos hasta fortalezas y murallas medievales. Tradiciones ancestrales, artesanía popular, románticas leyendas de bandoleros, una rica gastronomía y una extensa oferta para los amantes del turismo activo son solo algunos de los atractivos que hacen que merezca la pena pasar un fin de semana de turismo rural en la Sierra de Cádiz.

Pueblos Blancos de la Sierra de Cádiz: Ubrique

Pueblos Blancos de la Sierra de Cádiz: Ubrique

Tienes mucho por descubrir en los 19 municipios que conforman esta comarca gaditana. Te propongo 15 cosas que deberías hacer en un fin de semana en la Sierra de Cádiz:

 

1. Ruta de los Pueblos Blancos.

La silueta de los llamados Pueblos Blancos define el paisaje de la Sierra de Cádiz, cada cual con su propio encanto. Hay distintos itinerarios para conocerlos, pero cualquiera de ellos tiene como punto de partida Arcos de la Frontera, uno de los pueblos más bonitos de la serranía gaditana. He de decir que a mí no me lo pareció tanto, pues lo encontré bastante descuidado.

Basílica de Santa María de la Asunción, Arcos de la Frontera

Basílica de Santa María de la Asunción, Arcos de la Frontera

En Arcos de la Frontera podrás hacerte una idea de cómo era una ciudad del antiguo Al Andalus mientras paseas por sus sinuosas y empinadas callejuelas. El Consistorio, la Basílica de Santa María de la Asunción, la iglesia de San Pedro o el castillo Ducal (de propiedad privada) son algunos de los monumentos a incluir en tu visita, aunque lo mejor es callejear sin prisas por su casco antiguo, morisco y medieval, y, desde luego, no perderse sus miradores.

Mirador de Abades, Arcos de la Frontera

Mirador de Abades, Arcos de la Frontera

Desde Arcos puede iniciar tu ruta hacia el norte de la Sierra de Cádiz para visitar otros pueblos blancos como Bornos, a orillas de un embalse y con el imponente Castillo Palacio de los Ribera (Bien de Interés Cultural), Algodonales, a los pies de la Sierra de Lijas, u Olvera, Conjunto Histórico-Artístico.

Ermita de San Antonio, en Ubrique

Ermita de San Antonio, emblema de Ubrique

Si prefieres dirigirte hacia el sur, te esperan localidades como El Bosque, ya en la Sierra de Albarracín, Ubrique, entre montañas y conocido no solo por su famoso torero sino por el trabajo artesanal de la piel, Benaocaz ¡indispensable! con su casco antiguo de aires nazaríes, Villaluenga del Rosario, el pueblo más alto Cádiz, famoso por sus quesos payoyos, o Grazalema, corazón de la sierra del mismo nombre.

Pueblos Blancos de Cádiz: Villaluenga del Rosario

Villaluenga del Rosario, el pueblo más alto de Cádiz

 

2. Visitar el Museo de la Piel de Ubrique.

Si hay algo que no debes dejar de hacer en Ubrique es visitar el Museo de la Piel. ¿Sabías que aquí se fabrican algunos de los artículos de piel que luego comercializan firmas como Loewe, Gucci o Dior?. Además, en la exposición “Manos y Magia en la Piel” podrás ver la cartera de piel más grande del mundo, que con sus dos metros de altura y 250 kilos de peso ya forma parte del libro Guinness de los récords.

Museo de la Piel de Ubrique

La cartera de piel más grande del mundo, en el Museo de la Piel de Ubrique

El Museo de la Piel de Ubrique se encuentra en el antiguo Convento de los Capuchinos, un magnífico edificio del siglo XVII que por sí mismo ya vale la pena visitar, situado junto a las antiguas tenerías.

Convento de los Capuchinos, sede del Museo de la Piel de Ubrique

Convento de los Capuchinos, sede del Museo de la Piel de Ubrique

 

3. Probar las “piruletas” de lechal payoyo.

También en Ubrique tienes la oportunidad de probar las ricas “piruletas” del Restaurante La Plaza que, no creas que son una “chuche”, sino unas deliciosas costillitas de lechal a las que te será difícil resistirte. Este restaurante está especializado en guisos tradicionales de la Sierra de Cádiz y carnes al carbón, especialmente de cochinillo lechal, cabrito y cordero “payoyos”.

"Piruletas" de cordero lechal payoyo

“Piruletas” de cordero lechal payoyo

Anexo al restaurante (ubicado en la Plaza de Toros) se encuentra el Museo Taurino Jesulín de Ubrique, una visita cuanto menos curiosa, que hace un repaso a la vida del afamado diestro.

Museo Taurino Jesulín de Ubrique

Museo Taurino Jesulín de Ubrique

 

4. Recorrer una calzada romana.

Si te has pensado que Ubrique es solo marroquinería y toros te equivocas, porque de esta localidad parte un tramo de la antigua calzada romana que unía Ubrique con la cercana Benaocaz, un trayecto perfecto para realizar a pie, viajando por la Sierra de Cádiz y… también en el tiempo.

Calzada romana Ubrique-Benaocaz

Calzada romana entre Ubrique y Benaocaz. (Foto de El Pantera, C.C)

 

5. Descubrir los misterios del dolmen de Alberite.

Si te ha gustado ese viaje a la época del Imperio Romano, aún puedes retroceder más en el tiempo visitando el dolmen de Alberite, una de las estructuras megalíticas más antiguas de la península, ubicada a 4 kilómetros de Villamartín.

Dolmen de Alberite, en Villamartín

Dolmen de Alberite, en Villamartín. (Foto de Menesteo, C.C)

Este enigmático monumento funerario es una galería subterránea de 20 metros de longitud formada por enormes moles de piedra en las que aún pueden verse pinturas y grabados de hace miles de años. Aquí se encontraron dos cadáveres, un hombre y una mujer, junto a un rico ajuar funerario. ¿Serían éstos los primeros pobladores de la Sierra de Cádiz?

 

6. Dejarte secuestrar por un bandolero.

Algo especial tienen los parajes de la Sierra de Cádiz que hacen que la imaginación vuele y resulte fácil imaginar una época en la que los bandoleros andaluces recorrían a caballo los terrenos pedregosos de la serranía, secuestrando, si se terciaba, a quien se atreviese a adentrarse en sus dominios.

Ruta de los Bandoleros por la Sierra de Cádiz

Ruta de los Bandoleros por la Sierra de Cádiz

¿Qué te parecería vivir esta experiencia? Déjate secuestrar por el bandolero más famoso, José María el Tempranillo, y permite que te lleve a su guarida, donde te esperará una estupenda cena – fiesta “bandolera”. (¡Así da gusto que la secuestren a una!).

 

7. Cocinar una “zopa” de tomate.

La gastronomía de la Sierra de Cádiz es una tentación a la que no hay que resistirse y entre los platos que merece la pena descubrir está la “zopa” de tomate de Villamartín (sí, sí, con Z).

Zopa de tomate típica de Villamartín

Zopa de tomate típica de Villamartín

Engaña porque parece una tortilla pero, en realidad, está hecha con pan (del día anterior), tomates bien maduros, ajos, pimiento verde, sal, un poco de agua y aceite de oliva virgen extra (¡fundamental!). Se trata de cocinar esos ingredientes (el pan se va empapando del jugo del tomate) y darle la forma de un contundente “tortillón”. Está buenísima y levanta el espíritu para poder continuar el viaje.

 

8. Hacer tu propio queso payoyo.

Puestos a saborear la gastronomía serrana, tienes que probar el queso payoyo, típico de Villaluenga del Rosario, que está elaborado con leche de ovejas merinas y de cabras de la raza autóctona payoya. Los tienes de distintas variedades y en el pueblo encontrarás numerosos establecimientos y fábricas donde probarlos, comprarlos, e incluso puedes apuntarte a un taller para aprender a hacer tu propio queso payoyo.

Queso payoyo de Villaluenga del Rosario

Queso payoyo de Villaluenga

Para conocerlo todo sobre esta delicia gastronómica, no dejes de visitar en Villaluenga el Centro de Interpretación del queso payoyo. Y por supuesto, si das un paseo por los alrededores del pueblo podrás ver las famosas cabras payoyas.

Cabras payoyas autóctonas de la Sierra de Cádiz

Cabras payoyas autóctonas de la Sierra de Cádiz

 

9. Subir al castillo de Zahara de la Sierra.

Zahara de la Sierra es otro de los Pueblos Blancos que no debes perderte. Es Conjunto Histórico Artístico y conserva a la perfección el trazado urbano de la época andalusí. Se alza sobre una colina por la que parecen trepar las casas encaladas en dirección al castillo medieval, que domina el panorama desde los 600 metros de altura.

Castillo de Zahara de la Sierra

Castillo de Zahara de la Sierra

Una vez que llegues a lo alto del castillo podrás contemplar unas vistas espectaculares de este pueblo de postal, y del embalse Zahara – El Gastor situado a sus pies. Además, en el embalse puedes practicar numerosos deportes acuáticos e incluso darte un baño en la playa artificial del área recreativa Arroyomolinos.

Panorámica del embalse Zahara - El Gastor

Panorámica del embalse Zahara – El Gastor

 

10. Hacer senderismo entre pinsapos.

¿Y qué es un pinsapo? Es una conífera parecida al abeto pero que data de la Era Terciaria, es decir un verdadero “fósil” que se ha conservado Sierra de Grazalema por las particulares condiciones climatológicas que tiene.

El pinsapar de la Sierra de Grazalema

El pinsapar de la Sierra de Grazalema. (Foto de Karton82, C.C)

Hacer una ruta de senderismo por el pinsapar (bosque de pinsapos) es un lujo pero, si quieres vivir esta experiencia, necesitarás solicitar autorización previa en el centro de visitantes del Parque Natural Sierra de Grazalema, ubicado en la localidad de El Bosque.

 

11. Dormir en una casa-cueva.

Setenil de las Bodegas es uno de los pueblos más llamativos de la Sierra de Cádiz. No verás otro igual, porque la propia orografía del terreno ha marcado su desarrollo. El entramado urbanístico resulta de lo más curioso. Las calles descienden por la ladera creando bonitos desniveles mientras se aprovechan los recovecos y cuevas de la montaña escarpada para convertirlas en viviendas.

En las calles Cuevas del Sol y Cuevas de la Sombra tienes casas, pequeños hoteles, bares y restaurantes literalmente incrustados en la roca. Sin duda, el lugar perfecto para tomar algo o pasar una noche durmiendo en una de estas casas-cueva.

 

12. Ruta del Aceite con D.O. Sierra de Cádiz.

El aceite de oliva virgen extra con Denominación de Origen Sierra de Cádiz es uno de los tesoros gastronómicos que guarda esta comarca, especialmente en su zona norte. Aquí, las extensiones de olivares marcan el paisaje y “regalan” un aceite de máxima calidad que tiene su origen en las aceitunas de las variedades lechín y manzanilla.

Aceite de oliva virgen extra con Denominación de Origen Sierra de Cádiz

Aceite de oliva virgen extra con Denominación de Origen Sierra de Cádiz

Descubre las propiedades de este oro líquido visitando alguna de las almazaras ecológicas de Zahara de la Sierra, como Oleum Viride o el Molino el Vínculo. También encontrarás almazaras en las localidades de Olvera, Algodonales y Setenil de las Bodegas.

 

13. Conocer la fábrica textil artesanal más antigua de España.

No puedes irte de la Sierra de Cádiz sin visitar la fábrica textil artesanal más antigua de España. Está en Grazalema, un pueblo cuya tradición textil se remonta siglos atrás.

Museo textil de la Manta de Grazalema

Museo textil de la Manta de Grazalema. (Foto de Jmario2014, C.C)

La lana es su materia prima y, al visitar esta fábrica-museo, podrás conocer los distintos pasos en el proceso de elaboración de las famosas mantas de la Sierra de Cádiz. La producción sigue siendo totalmente artesanal. Mantas, ponchos, bufandas…seguro que “algo cae”.

 

14. Volar en parapente sobre la Sierra de Líjar.

Por su climatología y su ubicación, Algodonales se ha convertido en uno de los centros favoritos de los amantes del turismo activo y los deportes “aéreos”. Parapente, ala delta, vuelo libre… Si te atreves, podrás tener la experiencia de sentirte pájaro teniendo una visión única de la Sierra de Líjar.

 

15. Sobrevolar la Sierra de Cádiz en avioneta.

Si lo del parapente te parece demasiado “atrevido”, tienes otra opción apetecible, también desde las alturas: sobrevolar la Sierra de Cádiz en avioneta. Para ello deberás dirigirte al aeródromo de Villamartín, donde hay una escuela de pilotos en la que primeramente te darán un pequeño curso teórico, y luego podrás despegar y realizar tu vuelo en avioneta (unas 3 horas, por supuesto, con profesor).

Escuela de pilotos de Villamartín

Aprendiendo a volar en la escuela de pilotos de Villamartín

Y es que ver la sierra gaditana desde el aire, con sus paisajes cambiantes, colinas y pueblos blancos es un espectáculo visual inolvidable. Sin duda, el broche de oro para terminar nuestra escapada rural por la Sierra de Cádiz.

Sobrevolando la Sierra de Cádiz en avioneta. (Foto de machbel.com)

Sobrevolando la Sierra de Cádiz en avioneta. (Foto de machbel.com)

 
 
Algunas de estas experiencias formaron parte del blogtrip #SierradeCádiz, organizado por el Grupo de Desarrollo Rural Sierra de Cádiz.

Blogtrip #SierradeCádiz

Participantes del blogtrip #SierradeCádiz

 
MÁS INFORMACIÓN para organizar tu viaje:
Ruta de los Pueblos Blancos en la web oficial de Turismo de Cádiz.
Guía descargable de la Sierra de Cádiz.