Recomendaciones (I): El Pacific Dream / Horizon

Antes de entrar de lleno en las escalas y en los lugares que visité, me gustaría mencionar algunos aspectos y recomendaciones generales acerca del viaje, el barco y la vida a bordo del Pacific Dream (ahora el Horizon):



EL BARCO HORIZON
 

Por contra, los buques de Pullmantur no son nuevos, suelen adquirirlos de segunda mano y reformarlos, aunque tienen todas las prestaciones que uno pueda desear. El Horizon data del año 1.990 (reformado en 2.009), pesa casi 47.000 toneladas y tiene una capacidad para 1.828 pasajeros más 620 tripulantes.


Tiene 12 cubiertas: las dos inferiores destinadas a sala de máquinas y cabinas de la tripulación; otras nueve, donde se encuentran los 721 camarotes para alojar al pasaje así como otras prestaciones; y las superiores, donde se hallan las piscinas, jacuzzis y zona de solarium.

El buque es un auténtico hotel flotante, en el que hay ¡de todo!: varios bares y restaurantes (buffet y a la carta), teatro (donde cada noche hay un espectáculo), discoteca, casino, peluquería, sala de masajes (mal llamada “spa”), gimnasio, miniclub, sala de videojuegos, sala de internet con ordenadores, biblioteca, sala de conferencias, sauna, piscinas y jacuzzis al aire libre,  y centro médico. Hay un amplísimo programa de animación diario con actividades muy variadas para todos los públicos y edades. Por supuesto, hay mostrador de recepción, 9 ascensores, oficina de excursiones, y tienda de fotografía (con fotógrafo profesional).



El buque tiene también una amplia galería de tiendas “duty free”, donde se pueden comprar perfumes, relojes y algunas cosas de bisutería buena, algunas prendas de ropa de marca, licores, tabaco, (por cierto, una auténtica ganga: 2 cartones de Marlboro por 30 USD así que  si sois fumadores ¡aprovechad a comprarlo aquí!). Cada día de crucero ponen ciertos artículos en promoción, y las tiendas abren sólo cuando el barco está navegando.

¿Qué camarote elegir?

Básicamente hay seis tipos de camarotes: interior superior, exterior (vista obstruida u ojo de buey), exterior superior (un pelín más grande que el exterior a secas), exterior con terraza, junior suite (con o sin terraza) y royal suite (con o sin terraza).

Lógicamente, en función del tipo de cabina está el precio del crucero. A no ser que queráis una junior o royal suite por algún motivo especial, opino que no merece la pena pagar un plus por estar en una u otra cabina. El que sea exterior o interior me parece una tontería ya que por un ojo de buey no ves nada igualmente, y las ventanas tampoco pueden abrirse. Creo que ni siquiera merece la pena pagar por tener terraza, ya que el barco viaja de noche (mientras estás en la cena, viendo el espectáculo o durmiendo), y llega a puerto de día (cuando te vas de excursión), por lo que no se aprovecha nada; además, estos camarotes se encuentran lógicamente en las cubiertas superiores, donde se nota mucho más el movimiento, especialmente si hay mala mar. 


Yo siempre he cogido un camarote interior superior (tipo J o I) y ha resultado muy bien, además de económico. Lo que sí hay que tener en cuenta es que, a ser posible, se encuentre en la zona central del barco, ya que si hay marejada lo notaréis mucho menos.

Una observación: desde el año 2008 ya NO hay camarotes para fumadores, ni tampoco se permite fumar en ningún lugar cerrado del barco.



Equipamiento del camarote:

Prácticamente todos los camarotes tienen el mismo equipamiento (salvo las suites): un armario de doble hoja (en el interior se encuentra la caja fuerte), dos camas separadas por una cómoda con cajones,  dos literas encima de ellas (que se pliegan sobre la pared en caso de no ser habitación cuádruple), una pequeña zona de recepción con una mesita y una silla, un escritorio con doble cajonera sobre el que se encuentra la televisión. Todos los muebles se encuentran anclados, por seguridad.

El cuarto de baño tiene una ducha bastante grande, wc, un lavabo con amplia encimera, espejo y secador de pelo. Hay también un termostato para regular el aire acondicionado. También hay habitaciones con cama matrimonial, adaptadas para minusválidos y comunicadas.

Ah! Los enchufes son de clavija americana, así que no olvidéis llevar un adaptador y una regleta para varios enchufes; y la corriente es a 110 v (todos los aparatos de 220 v funcionan, pero mucho más lentos), así que también se puede llevar un pequeño transformador.


¿Me marearé?

Uno de los “miedos” que sueles tener a la hora de elegir pasar tus ansiadas vacaciones en un macro hotel flotante es si el mareo va a aguártelas. ¡Tranquilos, eso no pasará! El barco va despacito, tiene una velocidad máxima de 21,4 nudos (lo que equivale a 38,5 Km/h). 

La verdad es que no me he mareado nunca en el barco, aunque a veces sí se nota el balanceo, especialmente si hay tormenta o el mar está algo picado. No es exactamente un mareo como pueda ser el del coche bajando por un puerto lleno de curvas, sino más bien una sensación como si se te fuera un poco la cabeza, sobre todo cuando bajas a tierra firme y te parece que sigues con ese vaivén de las olas bajo tus pies. En definitiva, nada grave, que haga  que no puedas disfrutar de las vacaciones (aunque eso depende de la sensibilidad de cada persona, claro, y del estado del mar).

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