Ruta Maya: Chichén Itzá y el calendario maya

Declarado Patrimonio de la Humanidad, Chichén Itzá es el yacimiento arqueológico más majestuoso de Yucatán, y uno de los más importantes de la Ruta Maya mexicana. Más de 30 edificios se yerguen sobre una llana extensión de hierba, mientras otros cientos de estructuras se encuentran todavía ocultos entre la frondosa vegetación selvática. Sus construcciones más emblemáticas son: el Castillo o Pirámide de Kukulkán, el Caracol y el juego de pelota.

Caracol o Templo de Venus, en Chichen Itza

El Templo de Venus, más conocido como el Caracol

La ciudad maya de Chichén Itzá se extiende sobre un área de más de 20 Km2 y tuvo diversas épocas constructivas, según los distintos pueblos que la ocuparon. Fue una ciudad fortificada, ya que estaba rodeada por una gran muralla. Las construcciones -conectadas a través de sacbés o calzadas- se dividen en dos áreas: el Grupo Norte y el Grupo Sur. El más antiguo es el grupo Sur, donde los mayas se establecieron hacia el año 400 d.C.

Templo de los Jaguares, Chichen Itza

Templo de los Jaguares

Qué ver en Chichén Itzá: los templos

Nada más entrar a Chichén Itzá, lo primero que encuentras es una enorme explanada conocida como la Gran Plaza, rodeada por los edificios del llamado Grupo Norte. Está presidida por el majestuoso Castillo, una de las “Las nuevas 7 maravillas del mundo moderno”, en cuya construcción está representado el calendario maya. Cada lado de la pirámide tiene una gran escalinata: 91 escalones por 4 lados, más 1 de la plataforma superior, dan 365 escalones (los días del año).

Castillo de Chichen Itza

El Castillo de Chichén Itzá es una representación del calendario maya

El Castillo es la edificación más importante de Chichén Itzá, ya que tuvo una función de templo asociado con Kukulcán, la “Serpiente Emplumada”. En los equinoccios de primavera (21 Marzo) y otoño (21 Septiembre), el sol ilumina la pirámide de tal manera que se forma una sombra serpenteante que va descendiendo la escalinata norte hasta unirse con la cabeza de serpiente labrada en la base. Este fenómeno es conocido como el Descenso de Kukulkán y atrae cada año a miles de turistas.

Piramide de Kukulkan, Chichen Itza

Por esta escalinata desciende la Serpiente Emplumada de Kukulkán en los solsticios

También en la Gran Plaza se encuentra el Templo de los Guerreros, que conserva fragmentos de los murales que decoraban las paredes. Más murales labrados en la piedra revisten el Templo de los Jaguares.

Templo de los Guerreros, Chichen Itza

El Templo de los Guerreros en la Gran Plaza de Chichén Itzá

Decoración con inscripciones en los templos de Chichen Itza

Los templos de Chichén están decorados con inscripciones

En lo alto del Templo de las Mil Columnas se encuentra la estatua del Chac Mool, un intermediario entre los hombres y los dioses, con una plataforma a modo de mesa donde se realizaban sacrificios humanos.

Estatua de Chac Mool en Chichen Itza

Estatua de Chac Mool, lugar de sacrificios humanos

Observamos otras alusiones a sacrificios humanos en el Tzompantli, una plataforma cubierta de calaveras esculpidas en la piedra.

Calaveras del Tzompantli, Chichen Itza

Calaveras que decoran el Tzompantli

Justo detrás se halla el Gran Juego de Pelota, que con sus impresionantes dimensiones de 168 metros de largo por 70 de ancho es el más grande de Mesoamérica. Era un deporte ceremonial asociado al culto del Sol (el campo de juego representaba la Tierra y la pelota el Sol), y el equipo ganador era honorablemente decapitado.

Juego de Pelota de Chichen Itza

El juego de pelota de Chichén Itzá es el más grande de Mesoamérica

Los jugadores debían encestar una pelota de caucho en unos anillos de piedra situados a 7,50 m de altura, sin utilizar las manos, sólo golpeándola con las caderas, antebrazos y rodillas. Sin duda, todo un espectáculo que los espectadores podían observar desde las dos tribunas situadas en los laterales. Los mandatarios se sentaban sobre la plataforma superior de los templos norte y sur de la cancha; es muy curioso el efecto de sonido que se produce entre ambos edificios, ya que a pesar de la distancia se puede mantener perfectamente una conversación hablando en un tono normal.

Juego de Pelota de Chichen Itza

Aro de piedra de la cancha de Juego de Pelota

Un camino de tierra conduce desde el juego de pelota hasta el Cenote Sagrado, un cenote a cielo abierto de 60 m de diámetro y 15 m de profundidad donde eran arrojadas las víctimas de los sacrificios rituales. En sus profundidades se han hallado esqueletos, piezas de cerámica, estatuillas de oro y jade, que eran ofrendas al dios Chaac, señor de las lluvias.

Regresamos de nuevo a la Gran Plaza para tomar otro sendero -surcado por un sinfín de puestos de souvenirs para turistas a precios astronómicos- que nos conduce al Grupo Sur, donde se halla otro de los edificios más representativos de Chichén Itzá: el Templo de Venus.

Puestos de souvenirs en Chichén Itzá

Puestos de souvenirs en Chichén Itzá

Más conocido como El Caracol por su escalera interior en forma espiral, el Templo de Venus era un observatorio astronómico que les servía para saber con precisión las fechas de siembra y recolección de la cosecha antes de la llegada de las lluvias. Las diferentes partes del edificio están alineadas con distintos eventos astronómicos asociados con Venus, el Sol y la Luna.

Observatorio astronómico El Caracol, Chichen Itza

El Caracol es un observatorio astronómico prehispánico

Es un ejemplo más del impresionante conocimiento que tenían los mayas de los movimientos del sistema solar, los planetas y las estrellas, con el que crearon un preciso calendario que aún hoy seguimos utilizando.

Cómo llegar a Chichén Itzá

El aeropuerto más cercano es el de Mérida, a 115 Km del yacimiento arqueológico. Puedes tomar un vuelo de la compañía Delta Airlines desde México D.F., y una vez en Mérida tomar un autobús ADO, o alquilar un coche recorriendo la carretera 180 hasta llegar a Chichén Itzá.

Gran Plaza de Chichén Itzá

Gran Plaza de Chichén Itzá

La ciudad maya de Chichén Itzá está abierta de martes a domingo, de 8 a 17 horas. La entrada cuesta 57 pesos mexicanos más un impuesto gubernamental de 177 pesos. Te recomiendo contrates (allí mismo) los servicios de un guía turístico, pues aprenderás muchas cosas sobre la cultura maya y te explicará todas las peculiaridades constructivas de los edificios. La visita guiada dura unas dos horas y cuesta 500 pesos (negociables) por grupo.