San Andres de Teixido, tierra de leyendas y peregrinaciones

San Andrés de Teixido es un pueblo cautivador, lleno de misticismo, leyendas y creencias populares que proceden de los celtas y de los vikingos. Su nombre, Teixido, proviene de los tejos (“teixos”) que había en la zona.

Santuario de San Andrés de Teixido

Esta pequeña aldea se encuentra en la parroquia de Régoa (a 12 Km de Cedeira), en un valle a los pies de los impresionantes acantilados de A Capelada. Lo mejor es dejar el coche en el pequeño aparcamiento que hay a la entrada del pueblo, ya que las calles son muy estrechas.
Se llaman “As Costas”, calles empedradas y muy empinadas, como “A Costa Grande”, “A Costa Pequeña” o “A Costa de Teixedelo”, en las que los peregrinos van depositando piedrecitas que componen los llamados Milladoiros. Son unos montoncitos de piedras que los romeros dejan en un lugar determinado que tenga una especial importancia (como cerca de una iglesia o en un cruce de caminos). Puedes verlos en las calles que bajan hacia el Santuario, especialmente en “A Costa Pequeña”, en el lugar conocido como “O Campo do Choíno”, que, como todo en este pueblo, tiene su historia o leyenda particular:

San Andrés de Teixidó, lugar de peregrinación

En 1.935 San Andrés de Teixido era muy visitado por peregrinos y romeros de todas las clases sociales. Un día, un grupo de romeros de ricos decidieron quedarse a pasar la noche y fueron invitados a cenar a casa del cura. Tras el banquete (y dicen que también buena juerga), emprendieron el camino de regreso subiendo por A Costa Pequeña hacia Cedeira, pero a mitad de la empinada cuesta, a uno de ellos (un hombre de los más importantes e influyentes de la comarca) le dio un ataque al corazón y murió en el acto allí mismo. Desde entonces, miles de romeros fueron dejando piedrecitas en ese lugar en su memoria.

Milladoiros de San Andrés de Teixidó

Otra de las leyendas de los Milladoiros es que el día del juicio final hay que contar las piedras que hay en ellos para saber de quién es cada cual, y el que no tenga la suya, deberá hacer una romería después de muerto (reencarnado) para depositarla.
El Santuario de San Andrés de Teixido es uno de los lugares de peregrinación más visitados de Galicia (aparte de Santiago de Compostela), y sobre él hay múltiples leyendas populares. Una de ellas dice que San Andrés se quejó a Dios por tener que quedarse en este lugar, apartado de toda civilización, pero Dios le prometió que tendría aquí un Santuario donde todo el mundo vendría de peregrinación, y que aquel que no lo hiciera vivo lo haría muerto (“vai de morto quen non foi de vivo”).

Interior del Santuario de San Andrés

Quiere decir que si no vas en vida, irás reencarnado en lagartija, sapo, o cualquier otro pequeño animal. Por ello no se puede matar ni pisar ningún insecto o animalillo en este lugar, debido a la creencia de que son almas en peregrinación al Santuario. Esta leyenda procede de los Celtas y de sus creencias en el más allá y en la reencarnación: San Andrés de Teixido está considerado la puerta del más allá del mundo celta. También es conocido como San Andrés de “Lonxe” o San Andrés “Do cabo do mundo”.
El Santuario es del siglo XVI (aunque construido sobre un viejo monasterio del siglo XII) y fue ampliado en el XVIII. Está construido en piedra, y en el interior me sorprendió la existencia de varios relojes de pared antiguos, de distintos modelos y tamaños. Es una iglesia de estilo gótico marinero, de una sola nave. En el altar mayor hay un retablo barroco, del siglo XVIII, realizado por Miguel López de la Peña, y un relicario que contiene un hueso de San Andrés. También se encuentra el escudo de armas de los Andrade y la Cruz de la Orden de los Templarios de San Juan, ubicada detrás del retablo mayor junto con unas pinturas murales que representan el martirio de San Andrés.

Exvotos, en el Santuario de San Andrés

A los pies del altar encontraremos multitud exvotos u ofrendas: algunos son partes del cuerpo humano hechas de cera, que se ofrecen para pedir la curación de la citada parte. Pero los más típicos de este lugar son los llamados “sanandresiños”, hechos artesanalmente por las mujeres de la aldea con miga de pan y pintados de vivos colores.

Sanandresiños

Tienen varias formas, relacionadas con la vida del Santo, pero cada una tiene su significado:

La Mano: Para pedir por el amor, las buenas compañías y la amistad,
El Pez: Por el trabajo y el sustento,
La Barca: Para los viajes, la casa y los negocios,
El Santo: Por la salud física y mental, y la buena convivencia.
El Pensamiento: Por los estudios y contra envidias y maleficios,
La Cruz de San Andrés
La escalera para llegar al paraíso, etc.
Otra leyenda de San Andrés de Teixido es que para que se cumplan los deseos hay que beber por los tres caños de la fuente del Santo, y luego tirar un trozo de pan en el agua de la fuente, si éste flota el deseo se cumplirá. Esta fuente fue realizada por Miguel López de la Peña en 1.784, y según la tradición, nace debajo del altar mayor.
Al salir del Santuario, a mano derecha hay un Mirador con un área recreativa, desde donde se contemplan unas vistas espectaculares de los acantilados A Capelada, y de la llamada Barca de San Andrés (una roca con forma de barcaza).

Vistas desde el mirador del área recreativa

A Barca de San Andrés es otra de las leyendas de San Andrés de Teixido, que relata que el apóstol llegó a este lugar en barca y debido a la poca visibilidad por la bruma chocó contra los acantilados y volcó, quedando ésta convertida en piedra.

A Barca de San Andrés

Desde luego, San Andrés de Teixido me pareció un sitio increíble, por todo el misticismo que se percibe. Es un pueblo con un encanto especial, de ambiente muy rural, pero a su vez convertido en turístico, por la frecuente afluencia de peregrinos y romeros que acuden aquí para cumplir la leyenda de que si no vienes de vivo, lo harás de muerto.