Ushuaia, la ciudad del Fin del Mundo y Tierra de Fuego

Tierra de leyendas, Ushuaia es un viaje inevitable para quienes deseen llegar al “fin del mundo”. Dueña de un paisaje inimitable, a orillas del Canal de Beagle, Ushuaia es la capital de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. La “ciudad más austral del mundo” es la puerta de entrada a uno de los lugares más inhóspitos del planeta: Tierra de Fuego, al que puedes llegar a bordo del Tren del Fin del Mundo, también conocido como el “tren de los presos”.

Ushuaia, el Fin del Mundo

Ushuaia, el Fin del Mundo

Qué ver en Tierra de Fuego

El Parque Nacional de Tierra de Fuego fue creado en 1960 y se encuentra ubicado a 11 km de la ciudad de Ushuaia por la Ruta Nacional 3. En sus 63.000 hectáreas podrás disfrutar de múltiples actividades a lo largo de todo el año. En verano, disfrutar de la naturaleza en sus múltiples rutas de senderismo, trekking, cabalgatas, pesca deportiva, canotaje, travesías 4×4, canotaje, safaris fotográficos, mountain bike, sobrevuelos en helicóptero y avioneta. En invierno, la magnífica geografía y las temperaturas frías invitan a practicar esquí alpino y de fondo, snowboard, descenso en trineo, travesías en trineo tirado por perros, motos de nieve, patinaje sobre hielo y caminatas con raquetas.

Canal de Beagle, Faro del Fin del Mundo, Tierra del Fuego, Argentina

Sea como sea, no hay que dejar de descubrir los lugares inexplorados y escenarios increíbles, que ofrece el Parque Nacional Tierra del Fuego, cuyos principales atractivos son:
-Bosques: predominan dos tipos: el de lenga y el de guindo, con un sotobosque abierto sobre todo de musgos y helechos.
-Turbales: espacios muy húmedos, anegados, donde crecen musgos sphagnum. Se localizan en Laguna Negra, Lapataia y el Río Pipo. En los bordes del turbal pueden encontrarse juncales.
-Las dos bahías: Lapataia y Ensenada, en la zona costera, donde habitan animales como albatros de ceja negra (de más de 2 metros de envergadura), cóndores, pájaro carpintero patagónico, cormoranes, nutria marina, guanacos, zorros colorados, etc.
-Castoreras: los grandes diques construidos por castores, que están provocando gran impacto ambiental.
-Canal de Beagle: lo que la da la originalidad a este Parque Nacional es que es el único con costa marina, ya que está bañado en su límite meridional por el Canal de Beagle. Se pueden contratar paseos en barco por el canal.
-Es el punto final de la carretera Panamericana, Nacional 3, que empieza en Alaska y recorre todo el continente americano de norte a sur, con una longitud de casi 18.000 km.

Excursión por el Parque Nacional de Tierra de Fuego

La mejor forma de conocer el Parque Nacional de Tierra de Fuego es con una visita organizada, ya que es enorme (63.000 hectáreas), y abarca una franja de 6 km a lo largo del Canal de Beagle, colindante con la frontera chilena. Presenta el típico paisaje glaciar, con profundos valles ocupados por ríos y lagos y turberas, contrastando con cadenas montañosas y la formación de bahías. Hay varios senderos señalizados, y en el mismo parque se puede conseguir un mapa.

Una de las cosas que más llama la atención son los castores, y sobre todo sus impresionantes castoreras. Estos animales no son oriundos de aquí, pero los introdujeron en el parque para criarlos, por el valor de su piel, y ahora han hecho verdaderos estragos medio ambientales, al talar árboles para construir sus moradas, además de que los enormes diques bloquean los ríos, desviando su curso, lo cual causa anegaciones en otros lugares.

Beaver dams

En cuanto a la flora, todo el parque tiene especies vegetales autóctonas y características, es inmensa su variedad, tanto de árboles como de arbustos. Pero recuerdo especialmente el arbusto del calafate, con pequeñas bayas rojizas con las que se elaboran todo tipo de dulces y mermeladas; hay una leyenda que cuenta que el que come calafate volverá a estas tierras.

Una de las mejores excursiones que puedes hacer en el Parque Nacional Tierra de Fuego es el recorrido en barco por la Bahía Escondida hasta Isla Redonda, una reserva natural privada. El amable señor Carlos Delorenzo tiene una cabaña en la isla donde los visitantes pueden calentarse las manos en una cocina de leña. Senderos señalizados circunvalan la isla y desde la cima de una pequeña colina se aprecia una fantástica vista del canal.

Este parque natural cuenta con unas cuantas zonas de campamento, un pequeño mercado y un restaurante cerca del lago Roca.

El Tren del Fin del Mundo

Una de las mejores formas de visitar el parque nacional es a bordo del Tren del Fin del Mundo, cuya estación se encuentra a 8 km de Ushuaia. Este ferrocarril se construyó específicamente para el turismo y sigue la ruta que tomaban los presos enviados a talar árboles a las montañas; por ello también es conocido con el nombre de “el tren de los presos”. El tren sale de la “estación del fin del mundo”, al orillas del río Pipo; allí se pueden recuperar fuerzas en un pequeño café, con humeantes tazas de café, chocolate caliente empanadas, sándwiches, pasteles y en la pequeña tienda se pueden adquirir postales y recuerdos. Detrás de la estación hay un pequeño edificio que alberga varios talleres y una gran exposición de fotografías históricas.

Estación Fin del Mundo, Tren del Fin del Mundo

Los vagones de madera, rojos, azules y verdes, tienen calefacción y grandes ventanas, y la locomotora de vapor circula por una vía estrecha que sube por las montañas, mientras una locución en varios idiomas va explicando el paisaje. El Parque conserva las típicas especies del bosque andino patagónico (arbustos, hayas, ñires, barba de indio y flores). A mitad de trayecto hace una parada de 10 minutos en la cascada de La Macarena. Al lado de ella, hay una réplica de una casa de los indios yámanes (parece la típica tienda india del oeste), que vivían hacía mas de 6.000 años en la región. En Bahía Lapataia se encuentran restos arqueológicos, montículos con restos de bivalbos de hace más de 1.700 años, producto de la alimentación de estos indios.

El trayecto en este ferrocarril dura una hora aproximadamente, y termina en la entrada del parque nacional; cuesta unos 20 pesos. Un corto sendero lleva desde la estación a la garita del guardaparques, en bahía Lapataia, donde si queréis os pondrán el sello de tierra de Fuego; no sirve para nada en las fronteras, pero es un recuerdo del fin del mundo. Allí se puede alquilar una lancha para hacer una excursión por la bahía.

El tren vuelve a su punto de partida cuatro veces al día, por lo que se puede coger uno de los últimos de la tarde para regresar, aunque es mejor comprar el billete por anticipado de ida y vuelta.

Más información en la página web Tierra del Fuego y en la del Tren del Fin del Mundo.