El tren de Soller y las tejas pintadas de Fornalutx

Situada en un valle rodeado por las montañas de la Sierra de la Tramontana, Sóller es conocida como el Valle de Oro por los extensos campos de naranjos y limoneros, aunque es famosa por su romántico tren de madera. A tan sólo 3 Km, el bullicio de los turistas deja paso a un tranquilo pueblo caracterizado por sus casonas de piedra y sus tejas pintadas: Fornalutx.
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El tren de Sóller

Sóller y su ferrocarril

Tras pasar buena parte de la mañana en visitando Valldemossa, llegamos a Port de Sóller siguiendo el Camí de S’Arxiduc.

Port de Sóller es un pueblo que vive en una encerrada bahía como encogido entre las urbanizaciones y una docena de hoteles, fruto de la masificación turística. Al fondo del puerto se hallan el muelle pesquero, la estación naval y el pequeño Santuario de Santa Catalina (siglo XVI). Hay también una escuela de deportes náuticos, un centro de buceo, y la posibilidad de contratar excursiones en barco. Comimos en un restaurante del paseo marítimo de la Playa d’en Repic.

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Port de Sóller
Sóller y Port de Sóller están comunicadas por medio de un peculiar tranvía eléctrico inaugurado en 1913, pero consideramos un precio abusivo (4€ el trayecto de 3 Km), así que fuimos a Sóller en nuestro coche de alquiler.
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Tranvía eléctrico entre Sóller y Port de Sóller
Sóller es uno de los sitios más visitados de Mallorca, quizás por la posibilidad de hacer el trayecto desde Palma en el peculiar ferrocarril de vía estrecha, un bonito tren de madera de 1912, pero también con un precio astronómico (14€ el trayecto). La propia estación de tren es un museo, en el que pueden verse dos exposiciones: una de cerámica en la Sala Picasso, y otra de litografías en la Sala Miró.
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Sala Picasso, en la estación de tren de Sóller
Los principales atractivos se concentran en la concurrida Plaza de la Constitución, llena de turistas y terrazas: el edificio del Ayuntamiento, el Banco de Sóller, y la Iglesia de San Bartolomé, todos ellos con detalles modernistas, obras del arquitecto Joan Rubió i Bellver (discípulo de Gaudí).
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Iglesia de San Bartolomé y Ayuntamiento de Sóller

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Banco de Sóller, en la Plaza de la Constitución
De la plaza parte la Calle La Luna, principal eje comercial de la ciudad que recibe este nombre por una casa que tiene una luna en su fachada.
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Calle comercial Sa Luna

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Casa que da nombre a la calle, con la luna en la fachada
Al final de la calle se encuentra Can Prunera, una casa convertida en museo modernista, al que no entramos porque a esas alturas del día ya no estábamos dispuestas a pagar otros 5€ (tampoco se pueden tomar fotos).
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Can Prunera, museo modernista
La ciudad en sí me decepcionó bastante; en el plano turístico señalan muchas cosas pero en la realidad, la mayoría son casas particulares.

Las tejas pintadas de Fornalutx

Huyendo de la aglomeración de turistas de Sóller, acabamos el día dando un paseo por Fornalutx, un precioso pueblo empedrado, con escalinatas en sus calles y pronunciadas cuestas repletas de macetas con coloridas flores y plantas.
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Panorámica de Fornalutx
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Calles empedradas y con escaleras
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Plaza España e Iglesia de la Natividad
La peculiaridad de Fornalutx son las tejas pintadas en los aleros de los tejados de sus casonas de piedra, una tradición que se remonta a los siglos XIV y XIX, y que tenían la finalidad de proteger el edificio y sus ocupantes de cualquier desgracia que les pudiera ocurrir.
tejas pintadas fornalutx

tejas pintadas fornalutx, mallorca
Regresamos a Palma de Mallorca, pero no lo hicimos por la costa sino por la carretera del interior (MA-11) que es más directa y cómoda. Nos llamó la atención el desorbitado precio del túnel que atraviesa el Coll de Sóller  ¡3 Km = 4,70 €!