Excursión a la Isla de Hvar desde Split
Famosa por su riquísimo patrimonio histórico, sus pueblecitos marineros, sus campos de lavanda y sus olivares centenarios, la Isla de Hvar es uno de los rincones más fascinantes del mar Adriático. Durante nuestro roadtrip por Croacia en 13 días, realizamos una excursión de un día completo a la isla desde Split. Fue una jornada intensa y fantástica en la que disfrutamos de su historia, su arquitectura de piedra y unos paisajes mediterráneos espectaculares.

En este artículo te cuento nuestra experiencia en primera persona, el recorrido exacto que hicimos en coche y todos los datos prácticos para organizar tu visita a la isla de Hvar.
Cómo llegar a Hvar desde Split en ferry (con coche)
Para explorar la isla de Hvar con total libertad y a nuestro ritmo, decidimos embarcar el coche en el ferry de la compañía Jadrolinija que conecta el puerto de Split con el embarcadero de Stari Grad.
Consejo: Dado que las plazas para vehículos en los ferris son limitadas, es recomendable comprar los billetes con antelación, bien acercándote a las oficinas de la naviera en el puerto de Split, bien a través de su web.

Para aprovechar al máximo el día, decidimos madrugar bastante. Tomamos el ferry de ida a las 8:30 h, que llega a Stari Grad sobre las 10:30 h. (ten en cuenta que debes estar en el puerto de Split al menos 45 minutos antes de la salida, ya que la fila de coches para embarcar suele ser considerable y el proceso es bastante lento). Para el regreso, elegimos el ferry de las 17:30 h, que nos dejó de vuelta en Split a las 19:30 h. El precio total para dos adultos con coche fue de aproximadamente 62 € por trayecto (124 € ida y vuelta).
Los ferris de Jadrolinija son embarcaciones grandes y muy estables, diseñadas para albergar cientos de pasajeros y vehículos en varias cubiertas. En su interior cuentan con amplios salones climatizados equipados con sillones muy cómodos, bar-cafetería con máquinas expendedoras, aseos y zonas de descanso donde se viaja con total comodidad.

Sin embargo, lo verdaderamente mágico es salir a las cubiertas exteriores. Las dos horas de travesía se pasan volando disfrutando de la brisa marina, viendo cómo la silueta del Palacio de Diocleciano de Split se van alejando en el horizonte mientras el barco navega plácidamente por las aguas azul turquesa del Adriático. Bordeando la costa de la isla de Brač antes de enfilar el canal hacia Hvar, la navegación es muy suave, relajante y ofrece una perspectiva panorámica inolvidable de las islas dálmatas.

Una vez en la isla de Hvar, la conducción por las carreteras principales es muy cómoda y están en buen estado, aunque en tramos del interior son algo estrechas.
Qué ver en la Isla de Hvar: Itinerario
Nada más desembarcar con el coche en el embarcadero de Stari Grad, nos pusimos en marcha para exprimir al máximo las 7 horas que teníamos por delante. Este fue nuestro itinerario por la isla de Hvar:
1. Hvar Pueblo y Fortaleza Española
Nada más llegar pusimos rumbo directo a la capital de la isla, Hvar pueblo, para visitar la Fortaleza Española (Fortica), situada en lo alto de la colina (a unos 90 metros sobre el nivel del mar). Subir en coche hasta la cima fue un acierto total para optimizar el tiempo y las fuerzas. La entrada nos costó 9 € por persona.

Construida principalmente en el siglo XVI bajo el dominio veneciano, debe su nombre a la colaboración de ingenieros militares españoles en su diseño. Su relevancia histórica culminó en 1571, cuando salvó a la población local de la isla al servir de refugio impenetrable frente al devastador ataque de las tropas otomanas.
La fortaleza ofrece las vistas panorámicas más espectaculares e icónicas de toda Croacia: los tejados de terracota de la ciudad, las aguas cristalinas del Adriático y el laberinto de islas del archipiélago de las Islas Pakleni salpicando el horizonte.

Tras recorrer la fortaleza, bajamos a explorar el casco histórico y peatonal de la capital. Hvar destaca por combinar un impresionante patrimonio histórico veneciano con una atmósfera costera vibrante, siendo famosa por ser la localidad más soleada de Croacia.

El corazón de la villa es la Plaza de San Esteban, una de las más grandes de Dalmacia, presidida por su imponente catedral barroca y rodeada de palacios renacentistas, la histórica Logia Veneciana y el Arsenal, que alberga uno de los teatros públicos más antiguos de Europa.

Desde allí nos adentramos a recorrer el Paseo Marítimo (la Riva), un trayecto bordado por palmeras, terrazas y embarcaciones que conduce plácidamente hasta el pintoresco Monasterio de San Francisco.

2. Vrboska, la pequeña Venecia croata
Desde Hvar pueblo condujimos hacia el norte hasta llegar a Vrboska, la localidad más pequeña de la isla pero sin duda una de las más especiales y fotogénicas. Es conocida cariñosamente como la pequeña Venecia croata debido al canal marítimo que se adentra en el pueblo, flanqueado por antiguas casonas de piedra y con varios puentes que conectan ambas orillas.

Pasear sin prisas a orillas del canal es un auténtico deleite. Entre sus monumentos destaca la impactante Iglesia-Fortaleza de Santa María, un templo fortificado único en su clase que fue levantado en el siglo XVI para defender a los habitantes de los ataques otomanos.

Aquí hicimos nuestra parada para comer en el restaurante Bonaca Vrboska, una elección estupenda, a orillas del canal. Pedí una pasta con cigalas que estaba riquísima, repleta de un intenso y delicioso sabor a marisco; ¡en momentos así se nota muchísimo la ascendencia e influencia italiana en la gastronomía de Croacia!

3. Visita a Stari Grad
Después de la comida nos dirigimos de nuevo a Stari Grad, la ciudad más antigua de Croacia, fundada por los griegos en el año 384 a.C. De camino pasamos por la pintoresca carretera interior que pasa cerca de los pueblos de Brusje y Velo Grablje. Aunque en septiembre la floración ya había pasado, todavía se podían apreciar las laderas cubiertas de bancales de lavanda, la planta aromática que se ha convertido en el gran símbolo de la isla.

La tarde discurrió paseando sin prisa por las callejuelas empedradas de Stari Grad, admirando las tradicionales casas de piedra dálmatas y sus plazas históricas, como la Plaza de San Esteban —presidida por su elegante Iglesia de San Esteban, un templo de estilo barroco dálmata del siglo XVII construido sobre los cimientos de la que fuera antigua catedral de la isla hasta el siglo XIII—. Tampoco hay que perderse la pintoresca plaza Škor, un rincón con muchísimo encanto marinero.

El Paseo Marítimo fue el lugar idóneo para terminar nuestra excursión a la isla de Hvar. Flanqueado por palmeras, barcos amarrados y un montón de tabernas tradicionales (konobas), es perfecto para sentarse en una terraza a tomar un helado antes de embarcarnos en el ferry de vuelta a Split.
















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