Recomendaciones (II): La Vida a Bordo
Tanto al comenzar el crucero como a su finalización hay sendas reuniones; informativas. Al finalizar el crucero, hay que hacer la maleta el día anterior y dejarla (salvo el equipaje de mano) en la puerta del camarote antes de las 3 de la madrugada. De esta forma, el personal las recoge con tiempo y las bajan a puerto, para que no tengas que ocuparte de ellas.
Hay dos turnos de cena, a las 20h y a las 22h. Mi recomendación es elegir el primer turno, por varios motivos:
– Allí anochece sobre las 18h, y el barco suele zarpar a esa hora, por lo que a partir de las 18h, poca cosa se puede hacer y hay tiempo suficiente para darse una ducha, arreglarse, y tomar algo antes de la cena de las 20h. Si se eligen las 22h es demasiado espacio de tiempo, y también te acuestas mucho más tarde (teniendo en cuenta que hay que levantarse como muy tarde a las 7 de la mañana si quieres hacer excursiones y visitar las islas, ésto no es muy recomendable).
– Hay un solo espectáculo nocturno. Si estás en el 1º turno, cenas y luego ves el show tomando una copa; si cenas a las 22h, ves el espectáculo antes de la cena.
El menú de cena es a la carta. Cada día hay un menú diferente, compuesto por 5 entrantes, 5 platos principales, y 5 postres, a elegir. Siempre hay un plato vegetariano, y otro llamado «cocinas del mundo» (plato internacional), así como dos entrantes de cuchara. La verdad es que todo está exquisito, y la presentación es excelente. Las cenas son dignas de cualquier restaurante con estrella Michelín.
Asistente de cabina: Cada camarote tiene un asistente personal, encargado de realizar la limpieza del mismo (al menos 2 veces al día), y de atender las peticiones de sus ocupantes. Es algo así como una especie de doncella personal, que se os presentará y pasará de vez en cuando a ver si necesitáis algo. Además, cada día os dejará sobre el escritorio lo que llaman «diario de a bordo», en el que hay una breve reseña de la isla a la que se llega ese día, las actividades diarias del barco y sus horarios, y si hay algún evento especial a bordo.
Animación: Durante todo el día, y especialmente por las noches, hay animación constante. El equipo de animadores se encarga de que no te aburras en ningún momento. Hay actividades variadas, desde demostraciones de doblar servilletas haciendo curiosas formas, o cómo cocinar algunos platos perfectamente decorados, a los shows nocturnos (realmente buenos, con un perfecto vestuario), clases de baile, animación en la discoteca, etc. También hay un miniclub infantil, y actividades para adolescentes.
Fiestas temáticas: En todos los cruceros es un clásico la llamada «cena de gala» (llevad vestimenta adecuada), en la que hay un cóctel donde conoces al capitán. Además, hubo otras tres fiestas, en la que puedes disfrazarte y vestirte para la ocasión durante la cena: fiesta caribeña, fiesta pirata, y fiesta del blanco y negro. Conviene llevar algo de ropa para la ocasión, aunque en las tiendas del barco suelen montar una especie de mercadillos para que puedas adquirir los complementos necesarios.
Otro día, a las 12 de la noche, hacen el Buffet Magnífico, una auténtica exhibición de decoración de todo tipo de platos: esculturas en hielo, mantequilla y frutas, decoraciones con mazapán de colores sobre deliciosas tartas, múltiples panes de distintas formas, canapés, etc. Primeramente se exhiben para que puedas verlos y tomar fotografías (¡se comen con la vista!), y después se procede a la degustación real.
Simulacro: El primer día de crucero es obligatoria la asistencia al simulacro de emergencia. Lo avisan debidamente por los altavoces, y en ese momento, todo el mundo ha de ir a su cabina, ponerse ropa de abrigo y colocarse los chalecos salvavidas, acudiendo lo más rápido posible al punto de reunión asignado. Allí te explican un poco cómo se actuaría en caso de que hubiera que abandonar el barco por alguna emergencia.
Excursiones: El barco cuenta con una oficina de excursiones. Para cada isla que se visita suele haber dos o tres excursiones diferentes, totalmente organizadas por el personal de tierra. Podéis verlas y reservarlas previamente en la web; o directamente en el barco (como mínimo con un día de antelación). En la reunión informativa del primer día a bordo os informarán de todas ellas (lo que se visita y su precio), o también en el mismo mostrador podéis informaros.
Generalmente en lo puertos hay taxis y operadores locales que también te ofrecerán sus excursiones, lo cual te da la opción de hacerlas por tu cuenta. Pero 0j0! Lo único que hay que tener en cuenta es la hora de embarque, no se admiten retrasos, y si falta alguien ¡el barco no espera!, por lo que en el caso de Tórtola, que hay muy poquito tiempo y es una auténtica contrarreloj, os recomiendo contratar esta excursión con la naviera.
Si al finalizar el crucero tenéis una extensión de una semana más en República Dominicana y queréis visitar la ciudad colonial de Santo Domingo, no váis a tener oportunidad de hacerlo, a no ser que os la juguéis y vayáis totalmente por libre, renunciando incluso al transporte al hotel de destino (Leed mi experiencia del último día).
Ver el INDICE del Diario de Viaje del Crucero















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