Ruta en burricleta por el Lluçanes
Tras descubrir el mundo de las setas en el Berguedá nos adentramos en la Cataluña Central -a medio camino entre la montaña y el mar- para explorar el Lluçanès. Una ruta en burricleta nos llevó hasta el Monasterio de Santa María de Lluçà (joya del románico catalán) y a la explotación ganadera La Font, que basa su filosofía en la ecología y el auto abastecimiento.
El Lluçanès en burricleta
Tierra de transición entre campos de cereal y verdes pastos, el Lluçanès es una meseta inclinada ligeramente hacia el Llobregat, que cae casi en picado sobre la Plana de Vic. La mejor manera de explorar el Lluçanès es a través de su amplia red de senderos señalizados, que pueden recorrerse tanto a pie como en bicicleta.
Pero nosotros utilizamos un medio de transporte más original: la burricleta, una bicicleta rural eléctrica con pedaleo asistido que tiene la ventaja de que avanzas mucho más en cada pedaleo y con el mínimo esfuerzo. En nuestra ruta nos acompañó un guía, pero también tienes la posibilidad de ir por tu cuenta alquilando un GPS en el que, además del itinerario, muestra información de los lugares de interés que hay en tu ruta. Me parece un invento fantástico!
Tras equiparnos con unos simpáticos cascos personalizados, comenzamos nuestra ruta en burricleta por el Lluçanès, saliendo de la plaza de Santa Eulàlia hasta llegar a Lluçá, donde visitamos el conjunto monumental de Santa María. La experiencia de la burricleta fue de lo más divertida.
Lluçà fue el primer núcleo de población de esta comarca, que se creó en el siglo X en torno a un castillo del que sólo quedan unas ruinas (que pudimos ver a lo lejos). Actualmente, el pueblo más importante y sede administrativa del Lluçanès es Santa Eulàlia de Puig-oriol, que se desarrolló durante el siglo XVIII siguiendo la vía pecuaria.
El Monasterio de Santa Mª de Lluçà
Santa María de Lluçà es la joya de la corona del románico lombardo del Lluçanès. La visita comprende el conjunto formado por la iglesia, el claustro y el museo.
La iglesia primitiva fue construida en el año 905 a los pies del castillo, si bien el templo actual data del siglo XII, con posteriores remodelaciones en el XVII y XVIII. Es un edificio de una sola nave, cubierto por una bóveda de cañón ligeramente apuntada y rematado en una cabecera formada por un ábside semicircular. La portada, al igual que el campanario, es barroca pero conserva los antiguos herrajes románicos.
Lo más importante de la iglesia son las pinturas del siglo XIII que decoran la Cruz y el altar. En el centro está representada la Virgen María con el Niño en su regazo, rodeados por cuatro ángeles (se cree que de esta Virgen tomó Picasso la idea de los tres ojos, que parecen cuatro). En los extremos se representaron cuatro escenas de la niñez de Jesús: la Anunciación, la Visitación, la Epifanía, y la huida de Egipto.
Estas pinturas, de autor desconocido- aunque llamado el Maestro de Lluçà-, tienen un vivo cromatismo y están consideradas de las más bellas del románico catalán.
De la iglesia pasamos al Claustro del monasterio, de planta irregular, en torno al cual se distribuían las dependencias conventuales. La galería de arcadas se apoya sobre columnas con 22 capiteles ricamente esculpidos con motivos vegetales, animales fantásticos, guirnaldas y cenefas.
Una puerta da acceso al museo, donde se conservan frescos y pinturas murales góticas con escenas de la vida de Cristo, de la Virgen María y de San Agustín, que en el siglo XIV decoraban la bóveda inferior del coro. El museo del monasterio de Lluçà también incluye una exposición de orfebrería.
Horarios: miércoles, jueves y viernes de 11 a 13:30h, sábado y domingo de 11 a 14 y de 16 a 18 horas. Se puede concertar visita en el teléfono: +34(93)853 0130
Ruta del Pantano de Garet y explotación ganadera La Font
Continuamos nuestra visita al Lluçanès haciendo una pequeña ruta de senderismo que bordea el Pantano de Garet, situado en la finca privada La Font. Antiguamente era una laguna utilizada para el regadío de los cultivos de cereales, pero cayó en el abandono. Pere Garet adquirió esta finca de 365 hectáreas -con pantano incluido- y ha restaurado el torrente, recuperando los hábitats acuáticos y creando un itinerario naturalístico para excursionistas.
La Font es ahora una explotación ganadera, con 100 vacas y 800 ovejas, dedicada a la producción carne ecológica. Su filosofía se basa en el auto-abastecimiento, es decir, utilizar todos los recursos de la propia finca (reduciendo las compras externas e intermediarios), con la finalidad de aumentar el rendimiento del negocio, que se complementa con una casa rural de 15 plazas.
Así pues, los animales se alimentan con pastos, forrajes y cereales cultivados en la finca (en lugar de piensos), y utiliza los recursos forestales de su bosque para abastecer la instalación de biomasa forestal para la casa (en sustitución del gasoil).
En nuestra visita a La Font también pudimos ver una impresionante demostración de amaestramiento de perros pastores; la destreza del perro moviendo, juntando y separando las ovejas y su «entendimiento» con el pastor a toque de silbato o a través de órdenes (en inglés) nos dejó a todos boquiabiertos.
Terminamos la tarde con una suculenta merienda en la que pudimos probar la carne ecológica de la explotación ganadera La Font: chuletillas de cordero lechal a la brasa, acompañadas de pan con tomate y buen vino. ¡Espectacular!
Luego emprendimos viaje hacia otra zona de la Cataluña Central: Osona, donde al día siguiente sobrevolamos la Plana de Vic en globo aerostático.
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