Escapada rural al Valle de Cabuérniga
En un viaje a Cantabria uno espera “ver verde”, paisajes maravillosos en los que la naturaleza es la auténtica protagonista, y éso es precisamente lo que encontrarás en el Valle de Cabuérniga. Integrado dentro del Parque Natural Saja – Besaya, este precioso valle ofrece no sólo naturaleza en estado puro, sino también pueblos con encanto cuyos habitantes conservan antiguas tradiciones. ¡Vamos a conocerlo!

Escapada rural al Valle de Cabuérniga, Cantabria
En el Valle de Cabuérniga puedes realizar distintas rutas para descubrir toda su belleza pero, elijas la que elijas, la naturaleza y el paisaje van a conseguir sorprenderte. Aquí conviven suaves colinas y laderas escarpadas que ascienden junto al río Saja formando el valle. Una imponente masa forestal va cambiando a medida que ganas o pierdes altura. Robles, fresnos, hayedos, bosques de abedules…

El Valle de Cabuérniga está surcado por el río Saja
Cabuérniga es una reserva verde en la que puedes llegar a sumergirte y olvidarte de dónde estás. Los contrastes marcan el paisaje y te ofrecen las mil tonalidades que puede llegar a mostrar la naturaleza en todo su esplendor. La fauna es otro capítulo importante, porque, en Cabuérniga, aves, ciervos, jabalíes y tal vez algún que otro oso pardo te estén mirando mientras caminas por sus senderos.

La vaca tudanca es una raza autóctona de esta zona de Cantabria
Si la riqueza natural de la zona puede dejarte sin palabras, una ruta por el valle incluye el paso por algunos de los pueblos más bonitos de Cantabria. En Cabuérniga se conservan antiguas tradiciones y se siguen haciendo labores cotidianas en perfecta armonía con el entorno. Trabajar la madera, alimentar al ganado tudanco (raza vacuna autóctona) y bajarlo al valle desde las zonas más altas cuando llega el frío, cultivar lo que se puede… Visitar los pueblos del Valle de Cabuérniga te dará una idea de cómo es aquí la vida.

Conjunto histórico de Tudanca, un pueblo con encanto del Valle de Cabuérniga
Pueblos con encanto del Valle de Cabuérniga
El Valle de Cabuérniga está repleto de parajes únicos y de lugares en los que dan ganas de quedarse. Si te animas a hacer la ruta partiendo desde el interior hacia la costa, vas a encontrar pueblos con un encanto muy especial, llenos de autenticidad.
Una primera parada imprescindible en nuestra ruta es Bárcena Mayor, un pueblo declarado conjunto histórico artístico ubicado en pleno corazón del Parque Saja Besaya. Sus casas típicas de montaña, en piedra y madera, con sus balconadas adornadas con flores, portalones, tejados rojos y chimeneas, sus calles sinuosas empedradas, algún establo perfectamente integrado en la vivienda… una verdadera «postal».

Conjunto Histórico de Bárcena Mayor
Desde aquí, es fácil adentrarse en el Valle de Cabuérniga propiamente dicho para visitar la pequeña localidad de Renedo de Cabuérniga, un conjunto monumental en perfecta armonía con el entorno.

Conjunto Histórico de Renedo de Cabuérniga
Siguiendo el río y envuelto entre bosques, lo suyo es llegar hasta Carmona, pueblo de montaña en el que la arquitectura tradicional cántabra enamora a primera vista. Aunque las veas perfectamente conservadas, muchas de estas casonas (algunas blasonadas) son de los siglos XVII y XVIII y junto a ellas, como edificación a destacar, echa un vistazo al Palacio de los Díaz Cossío y Mier (ahora es un hotel). Es del siglo XVIII y su fachada sobria, de aires herrerianos, impone.

Barrio del Puente, en Carmona

Escudo del Palacio de los Díaz Cossío y Mier, en Carmona
En Carmona hay que callejear disfrutando de cada rincón, de los pequeños detalles y de la artesanía de la talla en madera típica de aquí. Son famosas las albarcas o escarpines (una especie de zuecos en madera para cubrir el calzado), pero encontrarás tiendas con mil objetos: decorativos, para la cocina, útiles de labranza…

Escarpines, típica artesanía en madera del Valle de Cabuérniga
La iglesia parroquial de San Roque también merece una visita. Para hacerte una idea del conjunto del Valle de Cabuérniga, hay que subir hasta el mirador de Carmona, en una collada cercana con vistas que no se olvidan.

Iglesia parroquial de San Roque, en Carmona
Desde este punto y nuevamente siguiendo el curso del Saja, merece la pena llegarse hasta Ruente, otro de los pueblos con encanto del Valle de Cabuérniga, donde disfrutar de la tranquilidad y descubrir, de paso, qué es eso de la Fuentona de Ruente. La Fuentona no es otra cosa que una fuente cuyas aguas emanan de una pequeña cueva, pero lo curioso es que lo hacen de manera intermitente y nadie se explica porqué. Es decir, a lo largo de los años (tal vez siglos) el agua ha fluido con normalidad y de repente, sin motivo explicable, deja de hacerlo.

La Fuentona de Ruente
Junto a la Fuentona encontrarás un puente medieval de escasa altura que cruza este extraño río – laguna. Está rodeado de estupendas zonas verdes perfectas para un paseo o una merienda (es un merendero privilegiado para los habitantes del pueblo).

Puente medieval de Ruente
A pocos kilómetros de Ruente se encuentra la localidad de Carrejo, que además de sus bonitos paisajes, palacetes y arquitectura popular, te ofrece la oportunidad de visitar el Museo de la Naturaleza de Cantabria ubicado en el Palacio de Ygareda, o el Museo de la Molienda en lo que fuera el primer molino de río de Cantabria (siglo XVIII).

Palacio de Ygareda, en Carrejo

Museo de la Naturaleza de Cantabria, en Carrejo
Si en tu ruta por el Valle de Cabuérniga quieres incluir una aldea en la que la vaca tudanca y la agricultura tradicional cántabra sean las protagonistas, no dejes de hacer una parada en Tudanca. Declarado conjunto histórico artístico nacional en 1983, en este pueblo podrás ver algunas de las casas rústicas más bellas y mejor conservadas de Cantabria, como la Casona de Tudanca, de la época de Felipe V y en la que vivió el escritor José María de Cossío.

Conjunto Histórico Artístico de Tudanca

La Casona de Tudanca
Recomendaciones para tu escapada rural al Valle de Cabuérniga
Cualquier ruta para descubrir el valle implica no sólo saber apreciar la belleza de sus pueblos, sino además «vivir» de manera activa sus paisajes únicos que invitan a mil actividades. Senderismo, pesca (la trucha, fundamental), rutas en bici, excursiones en 4×4… las opciones son muchas y las hay para todos los gustos.

Escapada rural al Valle de Cabuérniga
Por supuesto, la gastronomía local ¡hay que probarla!. Dos buenas recomendaciones son el restaurante Río Argoza, en Bárcena Mayor (¡supérame ese cocido montañés!), El Balcón de Renedo, o Casa Cofiño (en Caviedes).

Típico cocido montañés
Para descansar y disfrutar al máximo de tu escapada de turismo rural en el Valle de Cabuérniga tienes estupendas casas rurales donde dormir, pero si quieres algo más lujoso tendrás que ir a Renedo de Cabuérniga, donde podrás alojarte en el Hotel Reserva del Saja, un 4 estrellas con piscina exterior y un completo spa, que presume de tener el Certificado de Excelencia Medioambiental Europeo.

Habitacón del Hotel Reserva del Saja
Si te has vuelto a enamorar de Cantabria Infinita (o es la primera vez que la visitas) tienes otros lugares cercanos que seguro te encantará visitar. Como ejemplos: la Cueva del Soplao (entre los municipios de Valdáliga y Rionansa), una maravilla considerada la «Capilla Sixtina» del mundo subterráneo; San Sebastián de Garabandal, pueblo con encanto que se ha hecho conocido por las supuestas apariciones de la Virgen María; o San Vicente de la Barquera, donde es imprescindible dar un paseo por la Puebla Vieja.

San Vicente de la Barquera
MÁS INFORMACIÓN:
Turismo de Cantabria
Comarca Saja-Nansa















Cuando he visto la primera foto me he dicho «¡mira, Carmona!», porque hice una foto idéntica la única vez que he estado de paso por esas tierras. Una lástima no haber dispuesto de más tiempo para explorar todos los rincones con más detalle.Sólo pude dar una vuelta por Bárcena Mayor, y valió la pena.